domingo, 21 de septiembre de 2014

Vetos y sequia



Gonzalo Gayo
Debe ser que los problemas que afectan a los ciudadanos están resueltos y que la crisis económica fue un mal sueño. Debe ser que la clase política no encuentra otro entretenimiento con el que justificar tantos privilegios e incapacidades por lo que se dedica a poner en la agenda nuevos problemas con los que distraer la atención de unos ciudadanos desorientados y desengañados. Sorprende que los unos y los otros anden entregados en debates estériles que llevan a ninguna parte mientras los verdaderos problemas siguen instalados en lo más profundo de la sociedad.
Ahora el debate de cada día es el del soberanismo trasnochado que trata de retraer fronteras a la edad media, reinventando la historia, mientras los verdaderos problemas aguardan soluciones, respuestas y consensos.
Sufrimos tasas insoportables de desempleo, que nos llevan a cifras nunca vistas de pobreza, mientras menguan los recursos públicos y se acrecientan los recortes. Pese a ello seguimos dilapidando en ayudas a una banca que no devolverá el dinero prestado por los ciudadanos, pero que nadie les exigirá en tanto crece exponencialmente una deuda que pagarán las futuras generaciones si es que algún día encuentran un empleo. Confieso cierto pesimismo otoñal por los derroteros en los que transcurre este país, incapaz de hacer frente a los grandes problemas mientras se aparcan en el olvido, en la indiferencia y en el grito de impotencia al que se suman una vez más nuestros agricultores.
Leía este fin de semana sendos comunicados de organizaciones agrarias sobre las pérdidas ocasionadas por la sequía mientras nadie se ocupa de resolver un problema que precisa de voluntad política para redistribuir excedentes hídricos con los que sin duda se generaría certidumbre, riqueza y empleo. Pero no es posible sin valentía y solidaridad, y en esas estamos. No menos sangrante es que nuestros agricultores tengan que pagar las torpezas de la diplomacia europea y la prepotencia rusa en la crisis ucraniana para que ahora se despache Bruselas congelando las ayudas por el descuadre de cifras que pide Polonia mientras las fronteras de la UE se abren de par en par al resto de productos que llegan a los mercados.
A las perdidas de la sequía se suma las de un veto ruso que quebranta a un mas la menguada renta agraria que apenas alcanza el 60% de la media europea. Desde las organizaciones agrarias se insta también al sentido común que permita salvaguardar una producción que sufre no solo la merma en las exportaciones a Rusia, sino también la caída de precios y que de una vez se ejecuten unas ayudas que no llegan.
Los agricultores exigen a la Comisión Europea que ponga en marcha el concepto de la preferencia comunitaria como única vía verdaderamente eficaz para paliar las graves consecuencias que el veto impuesto por Rusia a las importaciones de productos agropecuarios europeos está teniendo para los sectores que se han visto implicados en este conflicto. AVA entiende que esa recuperación de la preferencia comunitaria debe materializarse cuanto antes en el cierre temporal de las fronteras comunitarias a determinadas mercancías procedentes de países terceros que tienen acuerdos preferenciales firmados con la Unión Europea.
Concretamente, esa medida de salvaguardia tiene que incluir a los mismos productos agropecuarios vetados por Rusia -debido a su origen europeo- que procedan de aquellos países terceros que están aprovechando ahora este conflicto para ocupar el espacio en el mercado ruso del que han sido desplazadas a la fuerza las producciones europeas, al tiempo que siguen inundando los países comunitarios con esos mismos productos y en condiciones muy ventajosas.
Desde La Unio señalan que es una vergüenza lo que hace la Comisión Europea, actuando y legislando en contra de sus agricultores y poniendo en bandeja el mercado a los especuladores de la distribución por lo que insta a las autoridades comunitarias se planteen la revisión de los acuerdos de libre asociación que tienen firmados con terceros países y que se benefician ahora también del veto ruso a nuestras producciones para poder entrar en un nuevo mercado.
Un mes y medio después del veto los agricultores siguen sin ayudas mientras se sufre las secuelas de un veto ruso que vulnera las normas de comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC) por lo que exigen que la UE defienda a sus a los agricultores y ganaderos estableciendo urgentemente la preferencia comunitaria.
Mientras tanto, seguimos sin respuestas. La sequía se ha llevado por medio el 50% de la cosecha en la DO Utiel-Requena, en la DO Valencia sube hasta el 55% por la situación de déficit hídrico de las viñas de la zona Valentino-Moscatel en la Hoya de Buñol mientras en la DO Alicante el decremento puede ser del 30% aunque en la zona de la Marina Alta podría subir hasta el 50% y en la IGP Vins de la Terra de Castelló las previsiones son que la cosecha sea un 25% inferior a la pasada.
Es un botón de muestra de los de los estragos ocasionados por una sequía que empobrece a los de siempre por la cobardía y la insolidaridad de los otros.
Respecto a la cosecha de cítricos, los agricultores han tenido que sufrir un sobre coste del 20% en riego y luz por la sequia mientras la campaña que ahora comienza experimentará un ligero descenso del 2% en la Comunitat Valenciana respecto a la temporada anterior. Cristóbal Aguado, presidente de AVA señala que este año hay menos cosecha en el árbol y la sequía nos ha obligado a asumir un 20% más de costes energéticos para regar los campos.

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