lunes, 16 de septiembre de 2013

Les propongo

Gonzalo Gayo

Con la vuelta al cole surgen los propósitos, las metas por alcanzar y el inicio de las cosechas. En este nuevo curso 2013-14 les propongo que tras el fiasco de las Olimpiadas de Madrid organicemos como país las `Olimpiadas del Empleo y la Solidaridad´ en las que seamos capaces de contrastar todas nuestras capacidades entorno a la economía real para salir de esta crisis.
Hagámoslo con el mismo convencimiento pero sabiendo que cada esfuerzo tendrá sus frutos y serán nuestros hijos los primeros agradecidos. Así lo hicieron nuestros padres y nuestros mayores, con sacrificio y esfuerzo para que este país disponga hoy de una sanidad, de unas infraestructuras, de una educación y de una generación que es la mejor preparada de nuestra historia.
Les propongo sacrificio empezando por los que más tienen porque este país debe ser de las oportunidades para todos, sin privilegios a la hora de arrimar el hombro.
Les propongo a los catalanes que lideren el progreso de España, que construyan una enorme cadena que una de norte a sur y de este a oeste para que sepamos capaces de sumar y multiplicar allá donde otros solo ven divisiones y restas.
Les propongo a sus señorías que trabajen por y para los ciudadanos que les pagan el sueldo que ellos mismos se ponen llegando al extremo autosubvencionarse gastos, viajes y hasta la cafetería de las Cortes. Tomen como ejemplo a los señores diputados suecos, sin ayudantes, asesores, ni privilegios, hasta comparten apartamento con lavandería común y ellos mismos se hacen la colada. Ni un solo coche oficial, para eso está el transporte público. Si señores diputados y miembros de una casta que está arruinando las arcas públicas y los valores democráticos convirtiendo a los señores ciudadanos en sus vasallos.
Les diría que esto ha de cambiar para exigirles que allá donde obtuvieron los votos vayan a explicar que están haciendo y de paso escuchar aquello que deben hacer. Es un saludable ejercicio de democracia y de decencia pública. Les recuerdo que ustedes son los empleados mejor pagados y su sueldo procede de unos ciudadanos que sufren la peor crisis de últimos años. Sepan señores diputados, presidentes de autonomías, miembros de consejos de entes públicos, ciudadanos electos de las autonomías y corporaciones locales que se deben en cuerpo y alma a resolver los problemas de personas que no encuentran empleo, de los agricultores que no pueden con su alma trabajando de sol a sol por una miseria, de una educación que fabrica un 35% de fracasos escolares y un 60% de parados entre los jóvenes mientras únicamente se dedican al ejerció de la incompetencia con más recortes.
Les propongo a los responsables de las cuentas públicas que los 125.000 millones de euros que llevan gastados con dinero público para salvar a bancos y cajas mal gestionadas sean devueltos en tiempo y forma, mediante escritura pública que permita el desahucio de aquellas entidades incumplidoras así como la responsabilidad penal de quienes dirigen las mismas. Aprendan del señor Obama con más de 400.000 millones gastados en salvar bancos y empresas y 5 años después ya los ha recuperado con creces apuntalando una recuperación firme y generadora de empleo. Eso sí, los responsables de este gran desaguisado fueron a la cárcel. Los malversadores en EEUU se lo pensaran dos veces, además de fortalecer los sistemas de control de cada dólar del erario público y en entidades privadas.
En España es otro cantar. Aquí los 125.000 millones regalado a la banca sigue sin saberse cuando, como y en qué tipos de interés serán devueltos al bolsillo de los ciudadanos para financiar por ejemplo un plan de choque en apoyo a la economía real y el empleo, o si lo prefieren en unas grandes olimpiadas que permitan a España salir de una crisis. Y por favor, no se apunten una recuperación incipiente que se sustenta en el esfuerzo de nuestras empresas para vender sus productos en el exterior o por el mana de un turismo en el que sigue pendiente un plan de inversiones para su modernización. El momento de las alabanzas las dejaremos cuando el gobierno apoye a los ciudadanos y a la economía real.
Les recuerdo que con ese dinero que ha servido para maquillar las cuentas de la banca España habría salido de la crisis hace tiempo apoyando a la economía real y no a unos cuantos chorizos. No es de recibo los sueldos de directivos de entidades intervenidas y de los que fueron cesados con los bolsillos llenos sin que haya habido intervención de la fiscalía o de una sociedad civil como han hecho en países como Finlandia, Islandia o EE.UU donde recuperaron hasta el último céntimo mientras muchos responsables políticos y financieros pagan entre rejas tanta avaricia y por dilapidar el dinero público.
Les propongo que los recursos públicos destinados a rescates vuelvan a sus verdaderos dueños para restañar tantos recortes de lo público y sirvan de palanca de apoyo para relanzar una economía real que dispondrán de los mejores profesionales que nunca tuvo este país y que ayer y hoy huyeron a otros países para encontrar un empleo.
Les propongo que la justicia, fuerzas del orden y la hacienda pública establezcan un plan contra la corrupción que en este país cuesta al año 10.500 millones de euros tirados a la cloaca, mientras unos y otros miran a otra parte. Tanto es así que algunos evadieron hasta 40 millones de euros y aquí no dimite nadie.

Les propongo que de esta crisis salgamos aprendiendo de nuestros errores para trabajar juntos en las soluciones que nos hagan avanzar a todos y no solo a unos pocos que son los de siempre. Es preciso que de esas Olimpiadas financiadas con el rescate de los bancos se apoye sin reservas a una agricultura que tiene en nuestro país el privilegio de una tierra y unos climas capaces de ofrecer los mejores frutos que son capaces de dar nuestros sacrificados agricultores y ganaderos en un pacto milenario con la naturaleza y el saber hacer.
Les propongo que nuestros universitarios y estudiantes dispongan de un puesto de trabajo en el último año de carrera para abrir oportunidades y también para revertir a la sociedad lo que ella les entrega en la financiación de sus estudios.
Si de esta crisis no somos capaces de acabar con la corrupción desde una tolerancia cero. Si no reinventamos la política al servicio de los ciudadanos. Si no apoyamos a una economía real, a los hombres y mujeres que viven de su esfuerzo y no del trabajo ajeno. Entonces de nada habrá valido tanto sacrificio y sufrimiento. Ni nuestros mayores, ni nuestros hijos se merecen tanto desprecio.
  

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