lunes, 17 de junio de 2013

CRISIS ALIMENTARIA INFANTIL EN ESPAÑA

Gonzalo Gayo
Más de 2,2 millones de niños españoles sufre la pobreza por culpa de una crisis que está siendo especialmente cruel con los más débiles. Las alertas se han disparado en las aulas de los colegios tras constatar la malnutrición de miles escolares y los desmayos en las aulas. Así lo constata el último informe deUnicef que denuncia que el incremento de la pobreza está siendo una de las consecuencias más visibles de la crisis, con una repercusión preocupante sobre la alimentación de los niños.
En apenas dos años más de 205.000 menores se han incorporado a la lista de pobreza con un incremento del 10% y sin que hasta el momento las administraciones hayan tomado cartas en el asunto. La pobreza infantil, estabilizada durante años en torno a la ya elevada cifra del 24% de la población menor de edad, se incrementó de 2009 a 2010 del 23,7% al 26,2%, un incremento y un porcentaje nunca alcanzados para esta franja de edad desde que se comenzó a usar la Encuesta de Condiciones de Vida para medir la pobreza en 2004.
La semana pasada el comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, recaló en nuestro país. Tras cinco días de visitas señaló consternado la preocupación por los niños que se desmayan en clase porque no han comido, que acuden dos y tres semanas con la misma ropa al colegio o que están en una situación de vulnerabilidad tras un desahucio de sus familias. A las palabras del comisario se suman los pediatras que constatan que un 44% la disminución de ingresos de las familias está afectando a la correcta alimentación de los niños mientras sufren en silencio sin que las administraciones pongan remedio a esta situación de emergencia.
Sin embargo, la respuesta de las administraciones ha sido cruel e injusta ante esta situación de emergencia nacional con un recorte entre el 20% al 30% de las becas de comedor por parte de las administraciones autonómicas, salvo en Andalucía donde la Junta ha lanzado un programa de ayuda para que los menores tengan garantizado las tres comidas diarias junto con la colaboración de agricultores y empresas solidarias.
España se gasta al año 50.000 millones en educación y tan solo 2.500 millones en ayudas a comedor mientras las administraciones autonómicas siguen cegadas por recortar a los más débiles tras suprimir un 20%-30% en lo destinado a comedores este año.
La próxima semana se reúnen los mandatarios europeos en el Consejo Europeo del mes de junio. El sufrimiento de nuestros menores no estará sobre la mesa de negociación, ni en los pactos de Estado entre las principales fuerzas políticas del país. Los mandatarios de esta Europa seguirán revisando los balances de los bancos para seguir inyectando dinero público con el que sanear la malversación de fondos privados. Hablarán largo y tendido de una Unión Bancaria y de cómo los cientos de millones inyectados en el sistema bancario no llega hasta las empresas. Se lavaran las manos con anuncios de programas vacios para generar empleo juvenil y así contentar a una audiencia deseosa de medidas que nos saquen de esta pesadilla.
Pasaran de puntillas sobre el marco presupuestario de la UE para el septenio 2014-2020 y que será la sentencia de muerte de una Europa incapaz de dar soluciones, de reinventarse y escuchar el grito silencioso de los ciudadanos y de 2.205.000 niños españoles que sufren en sus carnes la pobreza.

El presidente Mariano Rajoy y el líder de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba han pactado las líneas maestras de la posición de España ante el Consejo Europeo de los próximos días 27 y 28. Un pacto que debería contemplar la situación de emergencia nacional alimentaria que afecta a gran parte de la población infantil y que debería contar la iniciativa de las empresas y agricultores, siempre solidarios ante los más necesitados.
El pacto alcanzado de las fuerzas políticas españolas trata sobre un plan de empleo juvenil, el impulso del crédito a las pymes por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y medidas de crecimiento con cargo a fondos comunitarios mientras la agenda social sigue vacía, bajo mínimos, sin escuchar el grito silencioso en este país llamado España en el que ni un solo niño debe sufrir las consecuencias de la crisis con una mala alimentación.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha anunciado que elevará en la agenda de la cumbre europea de junio la lucha contra el paro juvenil, a fin de movilizar todos los esfuerzos para erradicar uno de los problemas más graves de la Unión Europea (UE) y es urgente que lo hagan ya que el paro se ha convertido en uno de los temas más urgentes en la mayoría o en todos los Estados miembros.
Ya les adelanto que las palabras se las llevará el viento y la realidad es que apenas hay 6.000 millones de euros para el próximo presupuesto plurianual 2014-2020 a la Iniciativa para el Empleo Juvenil. Sin duda, un insulto a la inteligencia de los ciudadanos mientras se sigue destinando ingentes cantidades de dinero público para rescatar de la malversación de fondos privados de la banca.
La respuesta no se ha hecho esperar y se anuncian movilizaciones convocadas por sindicatos en toda la Unión Europea 'Por el empleo y la protección social. Por una Europa más social y democrática' en las principales ciudades de toda Europa coincidiendo con la cumbre europea. Pero con todo, lo más importante será que las APA, agricultores, empresas alimentarias y administraciones pongan punto final al sufrimiento de inocentes que sufren la crisis de la codicia de unos pocos.


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