lunes, 25 de febrero de 2013

UN JARRO DE AGUA FRIA



Gonzalo Gayo
No parece que estemos en el camino adecuado para salir de una profunda recesión que ha dejado a este país con casi seis millones de parados y unas tasas negativas de crecimiento del PIB. No parece probable que mientras se dilapidan ingentes cantidades de dinero público para sanear una banca quebrada podamos salir de un agujero negro en el que paradojas de la vida nos metieron los mismo que hoy lavan sus cuentan y balances a golpe de talonario del erario público.
Muchos dudan que podamos salir del pozo tras un año de recortes en derechos y en el estado de bienestar, de sumar casi 800.000 parados más y de inyectar más de 100.000 millones de euros a la banca a costa de poner la deuda pública al borde del colapso tras superar el 100% del PIB. Más deuda, traerá más déficit, más recortes y más paro.
Sí, la recuperación tendrá que esperar y no será antes de 2014 cuando la economía española vuelva a registrar tasas positivas de crecimiento con apenas un 0,8%, muy poco para volver a crear puestos de trabajo en un país con seis millones de parados.
La Comisión Europea ha publicado sus previsiones de invierno 2012-2014, todo un jarro de agua fría para el Gobierno y especialmente para los ciudadanos que verán que tanto sacrificio conduce a más sacrificios a cambio de nada. Bruselas estima que este año soportaremos un déficit público del 6,7% del PIB en 2013, más del doble que el resto de una eurozona que se ha financiado a precio de saldo gracia los tontos del euro, o sea los que pagamos las primas para nuestros que nuestros primos europeos paguen su deuda al 1%. Para 2014 lejos de mejorar en las tareas, España elevara otra vez hasta el 7,2% su déficit y claro está, tan jugosa ha salido la partida a Merkel y compañía que instan a las autoridades española que persistan en su empeño de hundirnos en la miseria, sin más alternativa que seguir enjuagando con recortes la deuda que nos han dejado los bancos y la pésima administración de lo público.
Pero el Gobierno se mantiene en sus trece y asegura que se reducirá el paro y alcanzará al 24,3% de la población activa,  todo un triste logro si no fuera porque la Comisión Europea lanzaba otro jarro de agua fría tras anunciar que nada de hacerse ilusiones ya que se incrementará hasta al 26,9% mientras en Alemania rozan un insultante pleno empleo.
 Es decir que a los 800.000 nuevos parados en un año habrá que sumar otros 525.000 puestos de trabajo que saltaran por los aires para engrosar las colas de un caduco Inem que no sirve para nada.
Y así ¿a dónde vamos?, tras anuncios de nuevos miles de parados en un país que nunca o conoció tanto desempleo y tan pocas ganas de crearlo. Porque ya me dirán que hace Bruselas tras la pasada cumbre en la que se negó una vez más a poner en marcha un plan de choque para paliar los casi 29 parados en Europa. Y lo mismo para un Gobierno fiel a los bancos y a sus indicaciones mientras sigue sin haber un plan urgente, de emergencia nacional, para combatir el desempleo con todos los esfuerzos y medidas necesarias.
Lo sorprendente e indignante es que un país como España, con seis millones de parados, este soportando tipos de interés de hasta cuatro veces superiores a Alemania, Holanda y Dinamarca para que ellos puedan salir de la crisis con créditos baratos a sus empresas mientras se niega el pan y el agua a estos españolitos que tanto les gusta la fiesta. Las previsiones publicadas por la Comisión Europea son benévolas con los países del norte y se espera una aceleración gradual de la actividad económica mientras en España aun no se ha tocado fondo.
Las exportaciones se situarán como la única fuente de crecimiento a corto plazo, tal y como apunta la CE, que prevé que éstas se mantengan fuertes, pese a la debilidad de la zona del euro, el principal destino de los productos españoles. Por el contrario, las importaciones se están contrayendo bruscamente debido a la débil demanda interna. El Ejecutivo europeo destaca que gracias a este escenario, España ha logrado reducir su déficit externo y prevé que registre un histórico superávit en 2013 y en lo sucesivo al que está contribuyendo de manera notable el sector agroalimentario. Así pues, a nuestros agricultores, únanse, exporten hasta donde puedan porque la tormenta tardará en amainar.
Sin embargo, de puertas adentro España vivirá los avatares de una crisis que aun no ha dicho su última palabra.  La principal dificultad para la recuperación es la restricción del crédito que sufre la economía real española, pese a la mejora de las condiciones externas de financiación, con la caída de la prima de riesgo y el aumento de la entrada de capital privado extranjero.
No solo estamos pagando los errores de la banca. También los créditos a las familias y a las empresas están siendo adsorbidos para financiar la deuda de un estado ruinoso. Así pues, el Gobierno salva a la banca y la banca salva al Gobierno con la compra de la deuda pública al 6% cuando en ventanilla del BCE los bancos lo obtiene al 1%. Negocio redondo, que para eso son los listos, aunque cueste sudor y lágrimas a millones de ciudadanos.
Las previsiones del Ejecutivo europeo se sitúan en línea con las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que hace un mes revisó a la baja las perspectivas, apenas salir los presupuestos PGE 2013 del horno, con una contracción de un 1,5% para este año y una vuelta a los números verdes en 2014 con un crecimiento del 0,8%. De hecho, Bruselas destaca que la destrucción de empleo se aceleró en el último trimestre de 2012 casi un año de una reforma laboral, lo que llevó a la tasa de paro hasta un récord del 26% al cierre del ejercicio, que seguirá aumentando hasta tocar techo este año en el 26,9%, para moderarse en 2014 con una caída hasta el 26,6%. Y con las tasas de paro más altas de la historia, con el record nunca visto de deuda sobre el PIB va a ser muy difícil salir de una crisis, que se agrava por momentos por culpa de una política económica equivocada de principio a fin y que da la espalda los ciudadanos.


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