lunes, 21 de enero de 2013

La crisis alimentaria está servida


Gonzalo Gayo/ ValenciaLa demanda de alimentos en el mundo aumentará en más del 35% en 2030. Es por ello que la escasez de alimentos está servida y las tensiones que ello generará ya están  pronosticadas en informes estratégicos que maneja la Casa Blanca y que ha dado a conocer esta semana en la que Obama era investido presidente de EEUU.
Las necesidades hídricas mundiales también aumentarán un 40% por encima de los actuales suministros de agua sostenibles lo cual obliga a tomar cartas en el asunto. Es por ello que en pleno debate de la PAC, Europa debe considerar a la alimentación como un bien estratégico sin más discusión para ponerse manos a la obra en apoyo a nuestros agricultores, con objetivos claros que favorezcan una producción sostenible y saludable así como en la correcta planificación hídrica que afectará especialmente a países como España.
La alarmas ya han saltado en el país que aspira a ser la primera potencia mundial en la próxima década. China conoce su vulnerabilidad a esta tendencia cuando ya consume el 30% de todo el alimento que se vende en el mundo y con un crecimiento exponencial en productos alimenticios para el país con la mayor población del planeta. Es por ello que la estrategia de China pasa por la compra de empresas alimenticias, al igual que está realizando en otros sectores como el energético y materias primas. En estos momentos, China es un importante productor de trigo y el segundo mayor productor y consumidor de maíz después de Estados Unidos, si bien está adquiriendo bastas extensiones de tierras en otros continentes para garantizar su suministro alimenticio de cara al futuro. Tras los pasos de China, viene la India y otros países del sudeste asiático que demandan cada día más productos en fresco.
Sin embargo, en esta vieja Europa seguimos buscando victimas a quien meter la tijera en los presupuestos para la próxima década y los tecnócratas de Bruselas la tienen fijada con la agricultura a la que piensan recortar en recursos como nunca antes había sucedido.
En vez de asentar los pilares de una agricultura sostenible,  que garantice la calidad y el suministro futuro de la población europea se prefiere seguir en la senda de los recortes de una PAC que no satisface ni a agricultores, ni a consumidores. De hecho, en los últimos 15 años no hay otra profesión que haya sufrido una merma en su renta como a los agricultores que han perdido en el camino de las políticas agrarias hasta un 40% de su renta para situarse en el 60% de la renta media europea.

Las sucesivas PAC apenas han servido para acallar a un sector que ha sido utilizado como moneda de cambio en la importación de productos de terceros pese a no cumplir con las exigencias que se imponen a los productos made in UE. También los precios agrícolas a la baja han sido promovidos por Bruselas al favorecer las prácticas oligopolisticas de las grandes superficies y con ello poder mantener una inflación controlada con la que primar la política de contención de tipos del BCE.
La UE debe apoyar decididamente a la agricultura para prevenir una anunciada escasez alimentaria que afectará a todo el mundo y será antes que la peor crisis energética que se pueda imaginar. Es por ello que hay que hacer los deberes desde ya, con una PAC que apoye al agricultor, a los productos mediterráneos, a la creación de empleo en un sector envejecido y con dificultades para el relevo generacional. Además, de favorecer el asentamiento de la población rural en un sector con futuro.
Este fin de semana,  miles de personas se manifestaron delante de la jefatura del Gobierno alemán, en Berlín, para poner exigir posiciones a favor de una agricultura que no esté únicamente sometida a los intereses industriales. Una iniciativa que trata de poner freno a las pretensiones de Merkel y cia de desmantelar a una agricultura respetuosa con el medio ambiente y que tiene en España a su principal valedora tras ostentar el liderazgo en la producción ecológica.
Los ciudadanos españoles deberíamos tomar conciencia y ejemplo en defensa de nuestros agricultores y reconocer su esfuerzo, como hacen en otras latitudes. Debemos hacerlo consumiendo productos de nuestra tierra y exigiendo a las grandes superficies que operan en nuestro país que paguen el precio justo al esfuerzo de nuestros agricultores y reduzcan sus márgenes comerciales de escándalo.
Como decía, este sábado se manifestaron unos 25.000 agricultores y consumidores alemanes delante de la estación de tren de Hauptbanhof, escoltados por unos 70 tractores para dirigirse a la cancillería detrás de la consigna “¡Basta! Buena alimentación. Buena agricultura. ¡Ahora!”. Con esta protesta piden al gobierno de Ángela Merkel reformas ecológicas y sociales para el mundo agrícola y que se apoye  los agricultores en vez de a los grandes grupos económicos que manejan a su antojo el mercado. Exigen también a Bruselas una política agrícola con nuevas orientaciones y objetivos dando apoyo a las explotaciones de los campesinos.

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