lunes, 3 de diciembre de 2012

Euro, ¿ser o no ser?


Gonzalo Gayo
El euro puede tener las horas contadas si persiste Alemania en seguir estrangulando el crecimiento en Europa y la ruina de España. Merkel ha conseguido que Europa sea la única zona del mundo que no ha sido capaz de salir de la recesión al tratar de imponer una hoja de ruta equivocada y que únicamente satisface los intereses hegemonicos alemanes con las instituciones europeas a su servicio.
Hasta los grandes bancos norteamericanos donde se desató la crisis financiera registrarán este año beneficios récords mientras en Europa se sigue en la senda de la autodestrucción del euro. Los grandes bancos de inversión como el Citigroup, Bank of América, Morgan Stanley, JPMorgan y Goldman Sachs cerrarán 2012 con ganancias récord. Cinco años después de la quiebra de Lehman Brothers, estas entidades generarán 40.000 millones de dólares de beneficio, en conjunto, si se cumplen las expectativas de los analistas, un 15% más que en 2011.
En estos cinco años, EEUU ha logrado salir de la crisis con acertadas políticas de crecimiento y con una apuesta clara por la economía real, como lo hace también Iberoamérica, China, India y medio mundo, al contrario que está haciendo una Europa bajo el yugo de Alemania.
La falta de liderazgo en la Unión Europea y de un proyecto común ha sido aprovechada por Ángela Merkel, que ha ejercido desde 2007 una presidencia de facto de la Unión, para tratar de alemanizar Europa desde la debilidad de sus instituciones. Es así como la moneda europea castiga a parte de sus miembros para financiar a coste cero a Alemania y sus países satélites dada la oposición alemana a poner en marcha una reserva federal. O también los intentos de liquidar gran parte de los fondos agrícolas en las negociaciones de la PAC.
Sin embargo, lejos de rectificar, Merkel pretende seguir en las políticas de austeridad y que prorrogará en los próximos 5 años para acabar de hundir al euro y a la UE si es que nadie es capaz de plantar cara a la canciller alemana en este panorama de falta de liderazgos y mediocridad.
Tras el fracaso de la reciente cumbre europea, el euro Europa se juega su futuro en el corto plazo si no es capaz de poner sobre la mesa un plan de crecimiento y un giro en su política para fortalecer una moneda única, que garantice las mismas condiciones de financiación a todos los países de la zona euro.
Pero Berlín no dará su brazo a torcer mientras la inestabilidad del euro siga propiciando una financiación de la deuda alemana a coste cero y cuya financiación está permitiendo reflotar el oscuro sistema financiero alemán y el pago de sus pensiones revalorizadas.

De hecho, conviene recordar que Alemania sólo permitió examinar a 11 de sus casi 2.000 entidades en las pruebas de estrés organizadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en 2011 para evaluar el sistema financiero frente a más del 80% en España. Merkel sólo presentó las que podían aprobar y alguna llegó a retirarse un día antes de que salieran a la luz los resultados: fue el caso del banco estatal Helaba de los estados de Hessen y Turingia, que seguramente habría suspendido (los bankia alemanes).
Según datos de la Comisión Europea, desde que comenzó la crisis financiera Alemania ha concedido ayudas en forma de capital o avales por valor de 252.000 millones de euros lo que sin duda debería disparar todas las alarmas sobre la abultada deuda germana, más de 20 puntos superior a la española, pero que estamos financiando a coste cero los estados del sur de Europa a golpe de primas haciendo el primos. Merkel sabe que difícilmente pagaran las futuras generaciones la abultada deuda alemana y los continuos parches a su banca dado que tienen la población más envejecida de Europa y del mundo. Ello a su vez, cuestiona también la sostenibilidad del sistema de pensiones alemán que tiene que acudir a los presupuestos de cada año para financiar el déficit estructural ya que las cotizaciones no alcanzan a pagar las pensiones de cada año.
El suicidio al que se enfrenta la zona del euro, inducido por una Alemania que vuelve a soñar en su hegemonía en el viejo continente y que alimenta con sus egoísmos y falsedades, debe ser combatido por el resto de estados de la UE para recuperar la confianza de los inversores e impulsar de nuevo la economía con políticas de crecimiento y empleo para más de 26 millones de ciudadanos en paro.
La indignación por las severas medidas de austeridad que el gobierno alemán impone a los españoles en esta crisis económica, revive en ellos el fantasma del expansionismo, del pangermanismo, que Alemania alentó hace más de 80 años para dominar a Europa. Los recortes que sufre nuestro estado del bienestar, en los derechos de nuestros trabajadores, en el apoyo a nuestros discapacitados apenas servirá para pagar en 2013 la prima de nuestra deuda y los intereses de la deuda del rescate de la banca. Pese a los recortes, a la austeridad y al control del déficit, en el 2013 los PGE traerán más deuda, mas pago en los intereses y más paro y decrecimiento económico. Sin duda, los peores presupuestos de la historia.
La gota que puede colmar la paciencia de España no es solo la tomadura de pelo a que estamos siendo sometidos con recortes que no sirven para nada y que algún día deberemos reclamar ante los tribunales internacionales dado que llevamos perdidos más de 30.000 millones en los últimos cinco años de primas alentadas por el Bundesbank, también el que no contamos para nada.
Esta semana pasada se procedió al nombramiento del luxemburgués Yves Mersch como miembro del comité ejecutivo en el Banco Central Europeo (BCE) pese al bloqueo del Gobierno español. Mersch asumirá su cargo el 15 de diciembre con cinco meses de retraso pese a que el ministro español de Economía, Luis de Guindos, afirmó en Bruselas que España no renunciaría nunca a obtener un puesto en el comité ejecutivo del BCE como bien corresponde a la quinta potencia de Europa. Pues bien, han preferido a un luxemburgués que diga si a todo lo que mande la señora Merkel.
Va siendo hora de que España y el resto de Europa abra los ojos antes de que sea demasiado tarde tras cinco años de hegemonía alemana que conducen a la recesión por la incompetencia de la señora Merkel y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Y con la advertencia de que pueden hacer pedazos al euro, con el apoyo en la sombra de la City de Londres y de Wall Street en Nueva York.



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