lunes, 19 de noviembre de 2012

Europa, jaque ¿mate?


Angela Merkel, presidenta alemana. 
Gonzalo GayoAlemania y sus aliados (Holanda, Austria y Finlandia) tratan de imponer un recorte de 20.000 millones de euros a España en los presupuestos de la UE para los próximos siete años. Merkel pretende meter la tijera a los fondos de cohesión y en las políticas agrícolas en casi 80.000 millones en toda Europa siendo nuestro país el principal perjudicado ya que perdería más de un tercio de las subvenciones regionales y un 17% de las ayudas agrícolas.
Alemania ha urdido para el reparto de fondos que estos se calculen con los datos de renta 2007-2009 sin por tanto recoger la situación de nuestro país con más de 5,5 millones de parados así como la caída del PIB y la renta española, agravando aun más la actual recesión y pérdida de empleo en España. Bruselas castigará  especialmente a regiones como Andalucía, Galicia y Castilla La Mancha con recortes de hasta el 57% en los fondos recibidos.
De llevarse a término la propuesta alemana, la agricultura europea será la gran sacrificada en los presupuestos de la UE. El devaluado presidente de la CE, Van Rompuy, cuyo mandato espira el 30 de noviembre de 2014 y que convendría revisar, se ha convertido en su principal valedor para asombro de propios y extraños. De hecho, sin el más mínimo rubor, Rompuy se ha convertido en el portavoz de Merkel. En vez de potenciar políticas de crecimiento para salir de la actual recesión europea y hacer cumplir los tímidos acuerdos de la cumbre de junio pasado para potenciar el empleo y el crecimiento en Europa, Rompuy ha preferido hacer oídos sordos.

A Merkel no se le caen los anillos al tratar de recortar entre 400 a 300 euros la prima por parado prevista para las regiones cuyo nivel de desempleo supera la media y lo sorprendente es que Rompuy está de acuerdo. Y para colmo, no contento con los recortes pretende también que se congelen las ayudas regionales a los países que no sigan las recomendaciones de la Unión Europea. Convendría recordar que Alemania es la primera en incumplir que la deuda no puede superar el 60% y lo hace con más de 20 puntos del PIB y un sistema de pensiones que hace aguas por los cuatro costados.

La maniobras orquestales de Merkel tiene como comparsa a Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Austria, Holanda y Finlandia que reclaman más recortes en los presupuestos de la UE mientras el resto de miembros europeos denuncian que los estos son excesivos. De hecho, el Parlamento Europeo aboga por un incremento del 10 % para el próximo periodo de siete años a fin de impulsar políticas de crecimiento económico para salir de la recesión. Alemania insiste en unos recortes que ponen a los pies de los caballos de los mercados financieros a media Europa siendo una bomba de relojería para el euro.
Pero no todo serán recortes. De hecho, las maniobras orquestales en la oscuridad trata de sumar un nuevo adepto a las tesis alemanas con  Polonia. En la partida presupuestaria entre 2007-2013 Polonia recibió alrededor de 67.000 millones de euros, una cifra que el Gobierno polaco pretende aumentar en el periodo 2014-2020 hasta llegar incluso a los 100.000 millones de euros con el visto bueno de Merkel.
Afortunadamente España ha reaccionado a tiempo. “Los presupuestos de la UE son inaceptables para España”, tal y como ha declarado el presidente del Gobierno, por lo que no serán aprobados en la cumbre extraordinaria de esta semana de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
Alemania está forzando la división de Europa, castigando a los más débiles y tratando de eliminar las políticas que han protagonizado los mayores avances en la cohesión y progreso de la UE para tratar de imponer su hegemonía y control con unos presupuestos para 2014-20 inasumibles. Frente a Merkel y sus seguidores se ha constituido un contrapoder dentro de la UE formado por los países “Amigos de la Cohesión”. Este grupo de 16 países, incluida España, defienden mantener las ayudas regionales europeas para crear empleo y mejorar la competitividad. Señalan que no se puede eliminar las políticas de cohesión, económica, social y territorial ya que estas contribuyen a hacer una Europa más equilibrada con el deber de apoyar a quienes peor lo están pasando en esta crisis.
El fracaso anunciado de esta cumbre, y previsiblemente la de diciembre próximo, pondrá en jaque al euro y profundizará en una recesión en Europa ante la falta de medidas de estimulo para la economía. El problema sigue siendo una Alemania que trata de dominar a su antojo los destinos de Europa, si bien lo único que conseguirá Merkel y sus políticas será la división de Europa, el suicidio del euro, y la mayor recesión conocida de la que Alemania será la gran perjudicada. Merkel ha ido demasiado lejos y lleva a Europa a ninguna parte. O Alemania apuesta por Europa o simplemente sobra.
El proyecto europeo hace aguas por todos los costados. Tras el fracaso de esta cumbre extraordinaria se celebrará otra cumbre decisiva en la que está en juego el ser o no ser del euro y de la misma UE. Entonces, Alemania contará con la inestimable contribución del Reino Unido en su tradicional papel de opositor al proyecto de una Europa unida.
Europa debe pensar seriamente en su refundación, en fortalecer la unidad y los principios de solidaridad y cohesión si quiere sobrevivir a las campanadas del nuevo año y seguir siendo el área de mayor progreso en el mundo. Pero mucho me temo que tanta mediocridad conduce al peor de los escenarios.
Hay importantes intereses ocultos que tratan de dinamitar al euro y Alemania está poniendo la alfombra roja a esta posibilidad cada vez más cercana, pero cuando quiera darse cuenta será demasiado tarde.
Por si no era bastante el recorte de Bruselas al campo, aquí en Valencia no nos quedamos cortos. Mientras Bruselas anuncia un recorte sin precedentes a la agricultura también desde el Palau de la Generalitat se contempla para 2013 un tijeretazo del 23%, con una cifra de 71,2 millones de euros menos que el previsto para este año para el campo valenciano. De hecho, en los últimos dos ejercicios ha bajado un 36% con una pérdida absoluta de casi 120 millones de euros. Y si contemplamos la serie histórica de la última década observamos que en 2001 la agricultura representaba el 4,77% del presupuesto de los valencianos y que a partir de ese año ha ido disminuyendo hasta llegar a situarse en el 1,88% en 2013. La importancia del campo valenciano para el Consell en materia presupuestaria ha bajado un 61% en el transcurso de los últimos trece años. Por programas destaca el recorte del 46% en las líneas de estructuras agrarias, del 38% en la gestión e infraestructuras hidráulicas, del 35% en la comercialización, del 36% en el desarrollo rural, del 32% en concentración de la oferta y cooperativismo ahora que el Gobierno plantea un proyecto de ley sobre este tema. Recortes sin paragón y así como comprenderán vamos a ninguna parte.

No hay comentarios: