lunes, 16 de julio de 2012

Hay alternativas a los recortes


Ni una sola medida para crear empleo y una factura de 22.000 millones de euros que pagarán los de siempre tras subir el IVA a partir de septiembre. El gobierno aprobó el pasado viernes un paquete de medidas con el que espera recaudar un total de 65.000 millones de euros en tres años con los que tapar los agujeros del déficit público. Y lo hará a base de recortes que sufrirán los de siempre, especialmente los desempleados, funcionarios y el bolsillo de los ciudadanos.
El ajuste tendrá consecuencias aun sin calibrar en el cierre de empresas y un mayor desempleo ante la falta de medidas de estímulo para la economía real. Las medidas anunciadas por el presidente Rajoy mantienen el guión escrito de salvar a parte de un sistema financiero que ha corrompido la economía mientras se castiga a la economía real y a los ciudadanos.

Para salir de la actual crisis hace falta un modelo económico, de nuevos estímulos a la contratación y un plan de choque que permita en los próximos cinco años reducir a la mitad la actual tasa de desempleo. Pero nada de esto se divisa en el horizonte.
Hasta el punto que sorprende comprobar cómo el gobierno no mueve un dedo ante la evasión de las grandes fortunas, corporaciones y empresas por valor de 200.000 millones de euros desde que Rajoy llegó a la Moncloa. Más bien al contrario, se está por la labor de premiar a los defraudadores con amnistías incompatibles con la legalidad y el sacrificio que están realizando los ciudadanos en tiempos de crisis.
Es cierto que el fraude fiscal no es un fenómeno nuevo, pero ha llegado la hora de abordarlo hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga. Estamos hablando de un 20% y un 25% del PIB español que no paga los impuestos que les corresponde, el doble respecto a la UE. Esto supone que cerca de 89.000 millones de euros dejan de ingresarse anualmente. O dicho de otra manera, que uno de cada cuatro euros se escapan del control fiscal. Sólo las cuotas de IVA dejadas de ingresar en el último año podrían acercarse a los 18.000 millones de euros, cantidad superior a la suma del gasto sanitario anual de Madrid y Cataluña juntos.
Con una lucha eficaz contra el fraude anual bastaría para cubrir todos los sin tener que recortar en nada. Pero el fenómeno no afecta sólo a España, sino a toda Europa. Los impuestos que se defraudan en Europa servirían para pagar el equivalente del 86% gasto sanitario de todo el continente.
A ello se suma la gran evasión de capitales. En el conjunto del primer trimestre de 2012 se exiliaron 97.090,9 millones de euros -es decir, 12.350 euros por segundo-, un volumen sin precedentes y que ya han superado los 200.000 millones en lo que va de año.
Los inspectores de Hacienda han propuesto, y comparto, la creación de una policía fiscal dependiente de la Agencia Tributaria en la cual se integrarían unidades especializadas de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, junto a las Unidades Operativas de Vigilancia Aduanera para atajar el terrorismo financiero que asola nuestro país. Se propone también no reconocer personalidad jurídica a las sociedades constituidas en paraísos fiscales para intervenir en el tráfico mercantil español, establecer un gravamen especial sobre movimientos de fondos con paraísos fiscales, realizar un plan especial de comprobación de artistas y deportistas para verificar su residencia real en paraísos fiscales, prohibir que las entidades bancarias españolas tengan filiales o sucursales en dichos territorios, entre otras medidas.
Más del 72% del fraude lo cometen actualmente los grandes patrimonios y las grandes empresas, no los ciudadanos a los que toca pagar la factura de esta crisis a golpe de más recortes. Un ejemplo, al cierre del ejercicio 2010, existían en nuestro país 3.113 Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV) que gestionaban un patrimonio acumulado de 26.154,3 millones de euros y tributan al 1%. Se sabe también que en la Isla de Sark, por citar un ejemplo, tiene una población de 575 habitantes y tiene domiciliadas más de 15.000 empresas algunas de ellas española.
Hay instrumentos para erradicar el fraude fiscal así como otras medidas que deberían ponerse en marcha pero lo triste es que el gobierno mira a otra parte. De hecho, la agencia tributaria cuenta con un empleado por cada 1.680 contribuyentes: un indicador tres veces inferior al de la media de los países de la OCDE y cinco veces inferior a países vecinos como Francia o Alemania. ¿Vamos entendiendo la jugada?.
Para salir de la actual crisis hay que crear empleo y para ello la economía española debe poner todas sus miradas en las exportaciones, así como en favorecer la creación de empresas de la economía social. Es preciso diseñar un modelo económico sostenible que dé respuesta a los grandes retos en el uso de energías renovables, innovación tecnológica y diseño y potenciar una economía social con valores arraigados.
También es urgente un plan contra el fraude fiscal y acometer los recortes necesarios en el desmedido aparato de asesores, duplicidades administrativas, sueldazos de representantes públicos, dietas de escándalo e incluso en los planes de pensiones privadas que disfrutan nuestros representantes a costa de nuestro bolsillo y que agradecen hundiendo el estado de bienestar público.
Es preciso que el BCE ofrezca financiación a los estados al tipo de interés que marca el Euribor, como lo hace con los bancos que revenden a golpe de primas. No se puede atajar el déficit a base de recortes que sufren los ciudadanos y que acaban en el cubo de la basura dado el sobrecoste que pagamos en los mercados al financiar nuestra deuda al 540% de prima respecto a Alemania. Es cierto, que a la señora Merkel le va de maravilla al financiar su deuda, mayor que la española, casi gratis mientras sus ciudadanos y empresas aplauden hasta con las orejas su financiación inferior al 1%. E incluso, gracias a los evasores españoles, si, los grandes de España y sus fortunas, en Alemania, Francia y Holanda les están vendiendo su deuda con tipos de interés negativos. Si, lo han oído bien, por comprar deuda en la órbita de Merkel pierden dinero pero les da igual con tal de hundir a España.
En cualquier caso, y pese a los patriotas de hojalata, los recortes sin ton ni son, saldremos adelante. Lo haremos con sacrificio y con la certeza de que hay alternativas que acabarán imponiéndose a la bancarización que sufren los estados y desde el empuje de una generación de jóvenes que es la mejor preparada de Europa y que empieza a decir basta. De esta crisis, aun quedan muchas páginas por escribir y al final será la voz de los ciudadanos quien se imponga al dictado de unos mercados y a la sinrazón  de un sistema financiero que pretende que paguemos con nuestro estado de bienestar sus errores y su codicia.

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