miércoles, 4 de julio de 2012

Alegrías y lágrimas



Alegrías y lágrimas. La cumbre de Bruselas se saldó con éxito en la mayor prueba de fuego a la que se ha sometido el euro. España logró un respiro en la cumbre del Euro para pasar a dar saltos de alegría, que buena falta hace, al convertirse en la primera selección de futbol que gana dos Eurocopa seguidas y un campeonato del mundo. Una alegría que no ocultaba las lágrimas de impotencia que recorrían nuestro rostro ante el mayor desastre ecológico sufrido en Valencia al arrasar el fuego el pulmón de los valencianos.
Valencia sufre la mayor catástrofe medioambiental de los últimos 20 años en los dos incendios forestales que avanzan sin control en Cortes de Pallás y Andilla con más de 50.000 hectáreas arrasadas en el pulmón de Valencia. Casi una veintena de municipios están afectados por el devastador fuego mientras casi 1.800  efectivos terrestres tratan de poner freno a esta pesadilla que marcará un antes y un después en el patrimonio natural de los valencianos.

El incendio de Cortes, declarado el jueves pasado afecta también a los términos de Dos Aguas, Yátova, Macastre, Turís, Montroi, Real de Montroi, Alborache, Tous, Carlet, Catadau y Llombai poniendo de manifiesto la necesidad de más medios para poder controlarlo. El Ejercito, a través de la Unidad Militar de Emergencias (UME) se enfrenta al mayor fuego que se ha registrado en la zona en los últimos veinte años con las peores condiciones metereológicas y un viento que cambia constantemente de dirección. Es de esperar que a lo largo de esta semana se intensifiquen los medios necesarios para poner fin al mayor incendio de la reciente historia en Valencia y una larga pesadilla.
Mientras se lucha contra el fuego en Valencia, en Bruselas se evitó esta semana pasada otro incendio que amenazaba a España y a Italia con sufrir la devastadora secuelas de unos mercados especuladores que tanto daño está causando a nuestra economía mientras beneficia a otros países como Alemania y Dinamarca. Los acuerdos alcanzados por los líderes europeos ha evitado la mayor crisis de la historia de la UE y también la supervivencia de un euro en sus horas más bajas. España logro que el rescate a la banca no supusiera nuevas cargas en el cómputo de su deuda siendo el rescate una ayuda directa a los bancos o cajas que lo necesiten. También se logra activar al BCE para que inyecte liquidez a los Estados con la compra de deuda soberana, como haría cualquier banco central con su propia moneda.
Y tercer punto de un acuerdo histórico fue el plan de empleo y crecimiento que prevé unas inversiones de 120.000 millones de euros para estimular una economía que muestra signos de recaída sin haber levantado aun cabeza.
El acuerdo supone un punto de inflexión en la dirección correcta para que el euro y el proyecto europeo salgan fortalecidos si bien dependerá de la celeridad con la que se adopten las necesarias reformas en los tratados y se profundice en la gobernanza económico y social de una nueva Europa del siglo XXI. El escenario comienza a ser el propicio para marcar un nuevo tiempo de responsabilidades y esfuerzos compartidos para construir una Europa solida y solvente con la segunda moneda más importante del planeta aunque en el día a día seguiremos expuestos a la dictadura de unos mercados especulativos que castigan la deuda española con tipos de interés hasta el 7% mientras en Alemania se financian al 1%. Merkel lo sabe y es de temer que la cancillera alemana nos regale con otro “pepinazo” a la economía española, esta vez, retrasando la puesta en marcha del nuevo BCE. Lo veremos en la cumbre del próximo 7 de julio.
De momento, los resultados de la cumbre europea han alejado el nivel de la prima de riesgo de España del nivel crítico de los 500 puntos y la rentabilidad de su deuda del límite del 7%. La euforia se ha extendido a las Bolsas europeas y Madrid que registraron su mayor subida desde mayo de 2010, del 5,66%. La utilización del fondo temporal de rescates para la compra de deuda soberana y al rescate de la banca española, de forma directa sin pasar por el Estado, han traído la necesaria tranquilidad temporal en tanto se profundiza en los acuerdos estructurales que avancen en hacer más Europa.
Sin embargo, el acuerdo de Bruselas no es más que unos cortafuegos temporales que mantendrá a raya a los especuladores en tanto se profundiza en las urgentes reformas que den solidez al euro desde una armonización fiscal, económica y también social. Es urgente también que el fondo para crear empleo trace el camino a seguir en una economía más competitiva y en el que la agricultura debe jugar un papel predeterminante junto a la economía social generadora de empleo y progreso local.
Una nueva Europa que tendrá en la agricultura su prueba de fuego con una nueva PAC que fortalezca a este sector estratégico para la próxima década. De hecho, se espera que la nueva PAC cuente con un fondo especial para financiar situaciones especiales de crisis, como la sufrida con la mayor caída de la renta agraria respecto a cualquier otro sector de la actividad en Europa.


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