lunes, 25 de junio de 2012

Hacia una economía real y social


Gonzalo Gayo/Valencia
Hay datos que pasan desapercibidos entre tanta crisis y que sin embargo están indicando el camino a seguir para dejar atrás esta pesadilla que dura tanto. Uno de ellos es que hay sectores en los que se está creando empleo mientras otros se acogen a la reforma laboral para profundizar en la sangría del paro. En la economíasocial se está confirmando como la mejor salida empresarial en momentos de crisis como la actual y lo más importante, con una tasa de supervivencia del 72%  de cooperativas y sociedades laborales a los tres años de su constitución frente a tan solo un 20% en el resto de sociedades.
Mientras las cifras generales del desempleo en España alcanzan cotas record por encima de los 5 millones de parados, el empleo en las cooperativas, en su conjunto, ha crecido un 7,2%, creando 19.602 empleos nuevos en un trimestre. Ese crecimiento se ubica sobre todo en las cooperativas de trabajo, en uno de sus sectores principales como es el de los servicios, con un aumento del 7,5%, y 12.890 nuevos empleos en el último trimestre. Es por ello que donde las cooperativas son capaces de crear empleo otras fórmulas empresariales lo destruyen siendo de destacar la Comunidad Valenciana, con un crecimiento trimestral del 31% y 11.286 nuevos empleos. Le siguen Andalucía, donde el nuevo empleo en cooperativa ha crecido 18,8%, con la creación de cerca de 9 mil puestos; y Murcia, con un crecimiento del 10,1%.


Las cooperativas agrarias y agroalimentarias se han configurado como un elemento clave para el desarrollo del sector agroalimentario, con más de un millón de socios, 4.000 entidades, 75.000 empleos, grupos empresariales líderes en sus respectivos productos, el 30% de la producción final agraria y 18.000 millones de euros en ventas siendo la Comunidad Valenciana líder.
Se crea empleo y además no es efímero. Los niveles de supervivencia empresarial en la economía social respecto al origen son del 72% al tercer año de vida y del 56% al quinto para las sociedades anónimas laborales, y del 65% y 49% para las sociedades limitadas laborales respectivamente. Respecto a los puestos de trabajo presentan niveles de supervivencia del 108% y del 90% para las SAL y del 95% y 79% para las SLL durante los primeros años. Es por ello que en esta crisis, la economía social confirma su mejor adaptación ya que los trabajadores de la empresa la consideran como propia o, al menos, una mayor identificación patrimonial y afectiva con ella. En el caso de las cooperativas de trabajo asociado no hay duda alguna de que es así, y en las sociedades laborales depende de la distribución de las acciones o participaciones sociales, aunque en la mayor parte de los casos también es así.
Bruselas debería tener en cuenta que las empresas de la Economía Social tienen una importancia social y económica creciente en España y en la Unión Europea. Más de 2 millones de empresas (el 10% del total), el 7% del empleo asalariado, 143 millones de socios cooperativistas, 120 millones de mutualistas y más del 50% de la ciudadanía europea agrupada en asociaciones dan fe de la gran importancia que el sector de la Economía Social tiene en Europa.
En España, los empleos directos generados por el conjunto de la Economía Social se aproximan al millón y medio. Junto a ello, cabe decir que en el sector agrario, de las 800.000 personas ocupadas en el mismo, el 75% se benefician en sus empleos de forma decisiva del apoyo de las estructuras empresariales cooperativas en las actividades de transformación, comercialización y aprovisionamiento.
Pero las empresas de la Economía Social no sólo constituyen un sólido pilar en materia de empleo. También resultan determinantes para favorecer la cohesión social y la innovación e incrementar la eficiencia productiva y la competitividad empresarial.
El secreto del éxito de la empresa de Economía Social reside en los valores que conllevan destacando una organización con espíritu democrático, predominio de la persona por encima del capital, o el reparto de beneficios o resultados con criterios colectivos o su reinversión en el objeto social de la empresa. Se caracterizan por ser especialmente solidarias con el entorno, provocan cohesión social y funcionan con criterios de responsabilidad social. Se definen pues como “otra forma de hacer empresa” que combina criterios de rentabilidad y eficacia empresarial con criterios de solidaridad y responsabilidad social. Son empresas que actúan allá donde se precisa una solución a problemas locales de empleo, de necesidades de las personas, de emigración, de desarrollo económico, de integración de colectivos en exclusión o de acceso a cualquier parcela del estado de bienestar, influyendo en la construcción de una sociedad más equitativa y cohesionada.
Es de esperar que en la cumbre de la UE, que se celebrará el próximo jueves y viernes, se empiece a apostar por la economía real con el anunciado fondo parael crecimiento de 135.000 millones de euros y en el que la economía social debe jugar un papel importante en la creación de empleo que permita avanzar hacia un nuevo modelo que potencie la economía una economía real, solidaria ysostenible.

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