domingo, 27 de mayo de 2012

Alianza con los agricultores



Científicos, investigadores y consumidores han manifestado su apoyo a los agricultores en su demanda por un precio justo a sus cosechas frente a la indiferencia mostrada por el ministro Cañete, que ni se digno a recibirlos en Madrid durante la Marcha Verde que se concentro en las puertas del ministerio.
Desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) se pide un mayor compromiso a la Administración a favor de los agricultores y la agricultura ecológica. Esta sociedad, que aglutina principalmente a científicos, investigadores y profesores universitarios con una sensibilidad especial hacia la agroecología o agricultura biológica ha destacado la gran paradoja que se da en España, ya que a pesar de ser el primer país en superficie de agricultura ecológica europeo es sin embargo el que menos consume estos productos lo que pone de manifiesto el potencial de crecimiento en el mercado interno.
También, asociaciones de consumidores han mostrado un compromiso con nuestros agricultores para volver a la cultura de la huerta a la mesa, sin pasar por las grandes cadenas de distribución que estrangulan la renta del campo con los precios de miseria que aplican. En los últimos años, la Comunitat Valenciana está empezando a sumar una gran cantidad de establecimientos ecológicos, respetuosos con el medio ambiente, y que buscan proporcionar una retribución justa al agricultor. Esta nueva mentalidad, que aboga por un comercio justo comenzó en Valencia hace ya veinte años de la mano de La Llavoreta, una Asociación de Consumidores sin ánimo de lucro cuyo fin principal es el consumo y la difusión de productos biológico-ecológicos y artesanos provenientes de un comercio equitativo y solidario, con garantía de procedencia y a precios no especulativos.
Con el auge de los productos en fresco y ecológicos están naciendo nuevos grupos de consumo, desde pequeñas asociaciones vecinales o de barrio que contactan directamente con los agricultores para realizar sus pedidos y nutrirse de productos en fresco sin intermediarios volviendo al comercio tradicional del campo a la mesa.
Es necesario poner en valor la calidad de los productos del campo valenciano por lo que sería de interés establecer alianzas con asociaciones de vecinos, colegios, guarderías, hospitales y colectivos e individuos que deseen recibir dichos productos contactando directamente con los agricultores. Bastaría con una central de compras y el soporte informático necesario para que la huerta valenciana sirva los pedidos. Para ello es necesario la unidad desde agrupaciones de agricultores para servir por internet y el apoyo de las administraciones para crear establecimientos en barrios y ciudades.
Entre el 2000 y el 2010 se pusieron en marcha diferentes planes estratégicos para impulsar este tipo de agricultura en Europa, desde las instituciones, destacando el plan lanzado en Andalucía en 2002 y los sucesivos planes de actuación estatal, impulsados desde el Ministerio responsable de la agricultura y alimentación y que deberían servir de inspiración para una nueva fase que permita conciliar el precio justo que reclaman los agricultores y la calidad en fresco que cada día más valoran los consumidores. Para ello seria de interés potenciar un plan que fomente el comercio de productos agrícolas en pueblos y ciudades.
También sería de interés que las grandes empresas en nuestro país patrocinaran una campaña que permita combatir la pobreza que afecta a casi 10 millones de ciudadanos en nuestro país y especialmente a mas de dos millones de niños que sufren los rigores de una pobreza que afecta a una deficiente dieta alimentaria según anuncia el último informe de Unicef.
La agricultura debe abrir un nuevo tiempo con nuevas alianzas y metas que permitan un precio justo a sus cosechas y también ser parte activas en la generación de nuevo empleo en pequeños comercios y transportes.
Sin embargo, es lamentable la escena vivida esta semana pasada en la que los agricultores valencianos se concentraron a las puertas del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en Madrid, para denunciar la grave crisis de rentabilidad que sufren y la falta de respuestas por parte de las administraciones, especialmente del propio departamento dirigido por Miguel Arias Cañete y que ni siquiera se digno a recibirlos.
“Creíamos que el Ministerio de Agricultura era nuestra casa pero ahora tengo serias dudas”, manifestó el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado que califica de inconcebible y vergonzoso la actitud del ministro ante la crisis más fuerte de la historia en el campo valenciano.
Los agricultores valencianos llevaron hasta Madrid con naranjos muertos para mostrar las pérdidas millonarias causados por las heladas de febrero y las miles de hectáreas abandonadas. El acto de protesta contó además con una degustación de productos valencianos y la celebración de la Feria de la Ruina Agraria, una exposición que, tal como ya ocurrió el 18 de mayo en Valencia, comparó los precios de productos del campo con otros de uso común y de costes de producción.

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