lunes, 20 de febrero de 2012

El desprecio de Bruselas


Bruselas ha asestado un nuevo golpe a la agricultura europea tras el acuerdo suscrito con Marruecos y en unos momentos de profunda crisis en el campo tras la perdida de un 20% de las rentas de los agricultores en los últimos 15 años. El valor de la producción de frutas y hortalizas en España en 2011 ha caído un 11% con relación al año anterior, pasando de 15.269 millones de euros a 13.616 millones de euros, según datos del Ministerio de Agricultura. Las frutas y hortalizas representan el 60% de la producción agraria española y este acuerdo supone un mazazo de imprevisibles consecuencias. La entrada en vigor se producirá antes de primeros de mayo y tendrá una duración de unos diez años.

Los acomodados parlamentarios europeos han dado luz verde al nuevo acuerdo agrícola con Marruecos que permitirá la entrada en el mercado comunitario de productos y cosechas que se solapan con las de nuestros agricultores y en clara competencia desleal.
En vez de apoyar a Marruecos para que desarrolle una agricultura complementaria y ofrecer el apoyo necesario para que las cosechas del norte de África sean destinadas a paliar el hambre y la necesidad en el continente africano y también dar estabilidad en el abastecimiento a los países árabes, los parlamentarios europeos han preferido aplicar los dictados del liberalismo salvaje para que las cosechas marroquíes acaben con los agricultores europeos en unos mercados ya de por si excedentarios.
Tanto despropósito solo cabe en las mentes acomodadas de burócratas europeos que siguen despreciando a un sector fundamental para el futuro de Europa y que sin embargo esta siendo condenado a su desaparición con el fin de seguir hundiendo precios para mayor gloria del IPC y la reducción de fondos comunitarios.




Bruselas está arruinando la agricultura europea ya que la utiliza como moneda de cambio para mantener el IPC armonizado a niveles bajos a base de hundir precios para frenar las tensiones inflacionistas de un petróleo que sigue marcando records históricos. Los agricultores deberían denunciar ante el Tribunal de la Competencia las prácticas abusivas de Bruselas y su complicidad en el hundimiento de precios así como el desamparo de los agricultores frente a las prácticas oligopolísticas de las grandes superficies.
De momento, los productores españoles recurrirán el nuevo acuerdo agrícola con Marruecos ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, por las consecuencias que tendrá su aplicación, entre ellas la pérdida de empleo y el agravamiento de la crisis.
La organización agraria COAG presentará dicho recurso al considerar que la ratificación del acuerdo es un duro mazazo para el campo español, ya que hipoteca el futuro de 250.000 explotaciones hortofrutícolas y amenaza 450.000 puestos de trabajo y más de 8.500 millones de euros en exportaciones al año.
Los agricultores españoles critican con razón que el acuerdo con Rabat no respeta las reglas de precios y contingentes del convenio en vigor, así como las condiciones fitosanitarias que se exige en la UE. También, los eurodiputados españoles de los distintos grupos votaron en contra mientras las organizaciones agrarias anuncian que interpondrán acciones judiciales antes el Tribunal de Justicia de la UE mientras se espera una primavera caliente con movilizaciones en Europa.
El acuerdo establece la plena liberalización de los intercambios comerciales en materia agraria con la única excepción de seis productos que considera sensibles –clementinas, tomates, calabacines, pepinos, fresas y ajos- pero a los que rebaja los precios de entrada al mercado de la UE un 30% al tiempo que aumenta los contingentes en proporciones que oscilan entre el 35% para clementinas (el tonelaje autorizado a entrar en Europa pasa de 130.000 toneladas a 175.000) y un 173% para pepino (de 5.500 a 15.000 toneladas. En naranjas y mandarinas, el pacto con Marruecos contempla una liberalización total de sus exportaciones y que supondrá una sentencia de muerte anunciada para el sector en los próximos diez años.
El impacto del nuevo escenario comercial derivado del acuerdo con Marruecos será devastador para una agricultura valenciana que ya se encuentra sumida desde hace tiempo en una situación muy delicada y a la que cualquier factor de desequilibrio añadido, como es el caso, complicará aún más sus perspectivas. Un estudio elaborado por los servicios técnicos de AVA-ASAJA revela que el aumento de las exportaciones marroquíes de cítricos y hortalizas en condiciones absolutamente ventajosas se traducirá a corto plazo en la Comunitat Valenciana en el abandono de unas 16.000 hectáreas de tierras de cultivos, en su mayoría de cítricos, así como la pérdida directa de 200 millones de euros y de unos 640.000 jornales.
La Interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía (Hortyfruta) ha exigido al Gobierno centran que reclame a la UE compensaciones para el sector español para paliar el impacto económico negativo y la pérdida de empleo derivada de la entrada en vigor del nuevo acuerdo de asociación con Marruecos. Es el momento de que la Unión Europea ofrezca soluciones ante las continuas crisis de mercado y se defina una Política Agraria Común (PAC) en la que se establezca una gestión de crisis útil y efectiva para el sector hortofrutícola.
Gonzalo Gayo

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