domingo, 27 de noviembre de 2011

Hay alternativas a Merkel

Gonzalo Gayo

“Nosotros gastamos lo que tenemos, en Europa se gastan el futuro” describía un campesino chino ante la cámara de una televisión europea en busca del éxito de la economía China. Y así es, hemos gastado lo que no tenemos, y lo peor de todo es que las deudas de los países más ricos las tendrán que pagar las futuras generaciones.
Mientras tanto, China sigue comprando a golpe de talonario las principales empresas estratégicas en sectores como la energía, alimentación, logística, tecnológicas…y un largo etcétera que llega a bastas extensiones de territorio en África para abastecerse de alimentos en un futuro así como la producción petrolera venezolana de las próximas décadas.




Pocos dudan que China será la primera potencia mundial antes de que finalice la década mientras Europa sigue dando palos de ciego en una crisis que se retroalimenta con los continuos errores del eje franco-alemán y que hará saltar al euro por los aires si no se cambia de rumbo a tiempo.
Europa debe poner sobre la mesa una autentica hoja de ruta que propicie al euro el desarrollo de un Banco Central Europeo, a imagen y semejanza de la Reserva Federal, con capacidad para emitir eurobonos y la vigilancia sobre las cuentas y déficits de los estados miembro. Europa debe crear la gobernanza económica y política que permita agilidad en la toma de decisiones y consolidar un proyecto común desde los cauces democráticos y el desarrollo de una carta magna. Deberá hacerlo con rapidez y convicción para poner a salvo un proyecto en el que nos jugamos mucho. No por el que dirán unos mercados cuya única obsesión es especular para obtener máxima rentabilidad a sus capitales, sino porque hoy nos estamos jugamos el futuro en un nuevo orden mundial con China, India y Brasil como las grandes potencias emergentes mientras Merkel y Sarkozy juegan a ser supervivientes del continente europeo.
Francia y Alemania han jugado interesadamente al juego que marcaban los mercados a sabiendas de que el objetivo último es hacer saltar el euro. De esta crisis financiera han sido los grandes beneficiados al pagar hasta cinco veces menos en los intereses de su deuda respecto al resto. Pero, ahora ni los bonos germanos interesa a esos mercados mientras Francia empieza a sufrir en sus carnes el castigo de una especulación incontrolable que actúa sin reglas de juego.
Europa debe unir sus fuerzas y destino ya que no solo peligra el euro sino el papel que jugaremos en el futuro y para ello debemos tener presente las palabras del campesino chino y devolver a las arcas lo que nos hemos gastado con el futuro de nuestros hijos. El primer sitio donde hay que meter la tijera es en los privilegios y sueldos de quienes dicen nos representan.
En el caso de España la salida de esta crisis pasa necesariamente por la eliminación de todo gasto superfluo y por valientes medidas en la creación de empleo. Para ello hay que poner sobre la mesa medidas que fomenten el autoempleo, el emprendedurismo y la economía social así como poner alas a las exportaciones españolas en cada rincón del mundo.
Hay que sacar de las listas del paro a tres millones de ciudadanos, cueste lo que cueste, con la necesaria solidaridad de un mercado laboral que en demasiadas ocasiones da la espalda a quien mas lo necesita. Hay que aprender de nuestros errores y hacer una apuesta valiente por un único contrato laboral indefinido así como mecanismos que permitan un reparto solidario del trabajo cuando apenas alcanzamos una tasa de empleo del 50%. Lo hicieron los alemanes, anteponiendo la solidaridad en las plantillas, al despido de trabajadores con el apoyo del Gobierno germano.
El nuevo gobierno deberá eludir, en lo posible y durante un tiempo, la exposición de la deuda a los mercados especuladores con el ahorro del gasto, los eurobonos y haciendo uso de la ayuda anunciada por el FMI a España por un montante de 40.000 millones de euros y que sin duda dará tiempo suficiente poner en marcha políticas activas para generar empleo.
El objetivo de los próximos años es acabar con el déficit e ir reduciendo la deuda y para ello la manera más saludable es creando empleo que posibilita que más ciudadanos paguen más impuestos. Es necesario volver al circulo virtuoso de la economía pero por un camino distinto al de Merkel y Sarkozy ya que que nos conducen al abismo.

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