lunes, 7 de febrero de 2011

especuladores

Los especuladores vuelven a la carga. Atrás van quedando los chantajes a los Estados europeos a través de su deuda soberana en los mercados. Ahora el turno son los precios especulativos alcanzados en materias primeas alimentarias y el petróleo y que sufren especialmente los países más pobres. No en vano el origen de las revueltas en Egipto y países del Magreb esta en la situación extrema que sufren miles de ciudadanos que no pueden pagar los precios alcanzados en alimentos. Tampoco los agricultores pueden hacer frente al precio de las semillas, fertilizantes y semillas lo que nos aboca a otra crisis alimentaria.
Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron el nivel más alto en el último cuarto de siglo lo que condena a millones de personas a la extrema pobreza. El azúcar y las semillas oleaginosas lideran el alza, pero los cereales, que suponen el 46% del consumo mundial de calorías, aún se encuentran por debajo de los niveles máximos de 2008.
Quienes se ven más afectados por esta alza son los más pobres, quienes destinan más del 70 % de sus ingresos a la compra de alimentos. El único factor alentador hasta el momento es que en cierto número de países los precios domésticos de algunos alimentos básicos permanecen bajos comparados con los precios mundiales que están marcando los especuladores. El índice de precios de los alimentos de la FAO, que mide los cambios mensuales de los valores de una canasta compuesta de cereales, oleaginosas, lácteos, carne y azúcar, marcó un máximo de 214.7 puntos en diciembre, por encima de un récord anterior visto en junio de 2008, durante la crisis alimentaria.
Los altos precios de los alimentos han regresado al centro de la atención, después de que incentivaron las protestas en Túnez, que llevaron a la caída del presidente de ese país este mes, unas manifestaciones que continúan en Egipto y se extiende entre las poblaciones mas afectada por esta nueva escalada de precios.
Los líderes mundiales en el Foro Económico Mundial en Davos advirtieron la semana pasada que las alzas de los precios de los alimentos generaban riesgos de fogonear más inestabilidad, incluso llevar a guerras. Y lo sorprendente es que a los especuladores no hay quien les frene pese a haber desencadenado la mayor crisis financiera de la historias hace tres años sin una regulación que limite la especulación y la volatilidad.
La FAO advierte sobre el riesgo de una nueva crisis alimentaria global y de que se produzcan disturbios, y pidió una mayor regulación para controlar la especulación en los mercados de materias primas. Francia, que actualmente ocupa la presidencia rotativa del G-20, y la FAO culparon a la especulación financiera en los mercados de materias primas como un factor que contribuye a los elevados precios.
Francia ubicó el tema de la volatilidad de los precios alimentarios bien arriba en la agenda del G-20 y convocó a una reunión de ministros agrícolas del grupo en París, en junio, para discutir medidas concretas aunque para entonces puede ser demasiado tarde para miles de personas que cada día mueren de hambre.
La crisis alimentaria debe servir también para fortalecer a este sector estratégico en Europa a través de la nueva PAC así como en el control de precios que aplican las grandes cadenas de distribución mientras se sigue pagando miserias a los agricultores.
A ello se suma una nueva amenaza de crisis energetica que ha disparado el precio del gasóleo agrícola un 27% en el último al año, al pasar de 0,71 euros por litro en enero de 2010 a 0,90 euros en estos momentos. Llenar el depósito de un tractor de300 litros, cuesta al agricultor unos 270 euros, 57 euros más que hace tan sólo unos meses.
Las organizaciones agrarias advierten que con la mayoría de las explotaciones al borde de la quiebra técnica, cualquier incremento de los costes de producción supone un duro revés para las castigadas rentas de los agricultores y ganaderos- Es por ello que piden sumar a la actual devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) que grava el gasóleo (0,078 euros por litro), la eliminación del impuesto sobre ventas minoristas de determinados hidrocarburos, conocido como tasa de hidrocarburos, y la aplicación de un tipo reducido de IVA, para pasar del 18% actual al 8%.
Es hora de que los Gobiernos se tomen mas enserio las medidas a adoptar contra los especuladores en los mercados de alimentos y de paso proteger tambien a los productores de las actuaciones de estos. La crisis alimentaria vuelve a poder de manifiesto la importancia de nuestros agricultores y que reconozcamos activamente consumiendo productos de nuestra tierra.

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