domingo, 6 de febrero de 2011

EL CAMINO DE LAS REFORMAS

España ha emprendido el camino de las reformas que garanticen la sostenibilidad de su estado de bienestar y el progreso que permita desarrollar su potencial económico con la creación de empleo de calidad en el marco de una nueva economía y un nuevo tiempo.
Empresarios, sindicatos y gobierno, con el apoyo de grupos parlamentarios, afrontan en las próximas semanas otros acuerdos en materias de energía, mercado laboral, sistema financiero y racionalización del gasto en administraciones tras el acuerdo alcanzado en la reforma del sistema de pensiones.
Se están asentando las bases de la España del siglo XXI tras sufrir el desmoronamiento de un sistema productivo que sufría un excesivo peso del ladrillo y de un sistema crediticio que financiaba demasiados castillos en el aire en las familias, empresas y administraciones públicas.
La crisis nos ha devuelto a la cruda realidad, con una importante factura que afrontar por los excesos cometidos, y la obligación de dar respuesta a los nuevos retos de futuro. El éxito del camino de reformas que iniciamos nos permitirá ocupar el lugar que nos corresponde como país desarrollado, justo y solidario. El camino no es fácil y requerirá de sacrificios con reformas de gran calado en materias como la energía, educación, sistema financiero, formación continua, servicios públicos de empleo así como la necesaria austeridad y coordinación de las administraciones así como un nuevo marco de relaciones laborales que permita abrir nuevos caminos en tiempos de crisis antes que recurrir a los despidos en masa.
El acuerdo sobre la reforma del sistema de pensiones alcanzado la semana pasada permite allanar el camino de acuerdos hacia otras reformas desde la responsabilidad de los agentes sociales, grupos parlamentarios, administraciones y Gobierno en aras a fortalecer una economía competitiva y de futuro frente a tantos años al pairo de la especulación.
Una economía que deberá tener en la agricultura uno de sus pilares estratégicos para garantizar una alimentación saludable, así como el desarrollo rural sostenible y en conexión con el medio ambiente lo que redundará en nuevos ingresos para los agricultores en el uso y desarrollo de nuevas energías o como agentes garantes de la protección de nuestro patrimonio medioambiental. La agricultura deberá desarrollar un nuevo modelo de distribución de sus productos con nuevas estrategias comerciales dirigidas hacia sudeste Asiático, China, Rusia e India donde una creciente clase media demanda productos de calidad ‘made in Spain’.
Acuerdos que con carácter de urgencia, por el tiempo perdido, debe definir también el modelo de la España del siglo XXI en su economía, su estado del bienestar y servicios públicos y administraciones al servicio de sus ciudadanos.
La economía española debe aprovechar su posición estratégica en un mundo cada vez más globalizado así como las enormes oportunidades que ello representa como plataforma logística hacia Europa, África, Asia y el continente americano para nuestros productos y también para asentar en esta piel de toro a las grandes empresas que lideran hoy la economía global.
El aprovechamiento de las energías renovables debe ser motor del cambio de un nuevo modelo energético que apueste por el hidrogeno, la energía solar y eólica, sin descartar en el debate y estudio el papel que puede jugar, o no, una energía nuclear que garantice precio y suministro competitivo desde la seguridad y responsabilidad sobre sus deshechos nucleares y no desde la ambivalencia actual de pagar a otros países para que se hagan cargo de nuestra incapacidad de tomar decisiones.
La contratación laboral tiene que caminar hacia un único modelo de contrato indefinido en el marco de unas relaciones que permita salvar empleos en tiempos de crisis como han hecho países como Alemania desde la solidaridad y dialogo entre empresarios, trabajadores y gobierno. Alemania ha perdido en esta crisis casi el doble en términos de PIB que España y sin embargo les duplicamos en desempleo porque aquí pusimos en marcha el sálvese quien pueda que pagaron quienes sufrían un contrato temporal.
Otro aspecto del debate hace referencia a las administraciones públicas, especialmente las autonómicas y a las que hay que reconocer su protagonismo en la mayor etapa de progreso y desarrollo de servicios a los ciudadanos en toda la historia. El modelo ha sido uno de los mayores éxitos de la Constitución si bien es necesario reducir aparatos burocráticos desde la austeridad y una mayor transparencia que demandan los ciudadanos. El modelo deberá seguir creciendo en su capacidad de recaudación desde la eficiencia hasta equipararlo con el gasto de su competencia que ronda el 80% frente al 50% actual en la recaudación que realiza del IRPF e impuestos. Una mayor corresponsabilidad es posible y necesaria.
Afrontamos el inicio de una nueva década en la que se tomaran grandes decisiones que afectarán a los cimientos de este país y para ello es necesario el concurso de todos y también de nuestros agricultores para conquistar el futuro que queremos. Otros ya lo han hecho en Europa promoviendo el control de precios justos en el campo, en la mejora de sus pensiones o en apoyo en su modernización o cuando vienen mal dadas. Los agricultores no pueden quedar al margen del camino de reformas emprendidas ni dejar todo su futuro en manos de la PAC. Es hora de que la ministra se siente y negocie con las organizaciones agrarias un gran consenso de o que debe ser los cimientos de una agricultura sostenible y con garantías de futuro.
Gonzalo Gayo

1 comentario:

Elena Saenz dijo...

En el ámbito de la agricultura, y teniendo en cuenta los retos a los que debe hacer frente (alimentar a más de 9.000 millones de personas en 2015), es esencial un cambio de mentalidad tanto de los consumidores, como de los agricultores y de las adminitraciones públicas. Es imprescindible implantar un modelo que permita producir más con menos recursos, aplicando las tecnologías de forma que se consiga abarcar los tres ámbitos de la sostenibilidad: económico, social y medioambiental.
Solo aplicando las mejores tecnologías se pueden resolver los problemas que plantea la agricultura: escasez de suelo, cambio climático, resistencia a enfermedades, etc.