sábado, 19 de febrero de 2011

ATRAPADOS EN LA PAC

Los ministros de Agricultura de los 27 países de la Unión Europea vuelven a la carga en el debate sobre la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) que deberá estar lista este verano para sustituir a la actual que caduca a finales de 2013.
Sobre la mesa figura el compromiso con los productores hacia una agricultura más ecológica por lo que Bruselas anuncia iniciativas para premiar a los agricultores que hagan más esfuerzos medioambientales. El objetivo es asegurar que la nueva política camina hacia el desarrollo sostenible de los recursos naturales y luchar además contra el cambio climático. Sin embargo, los agricultores recuerdan a los responsables europeos que la sostenibilidad comienza por garantizar precios justos a los productores frente a las prácticas de oligopolio de las grandes cadenas de distribución. Añaden que un carácter más verde sin ayudas económicas supone una amenaza para la competitividad de los productores de la Unión Europea cuando por la puerta de atrás Europa negocia con países terceros la apertura de productos sin los controles de calidad exigidos a los agricultores locales.
La nueva PAC estudiará modificar el cálculo de las ayudas directas por otro sistema en el que se combinarían varios factores, como el tamaño de la superficie, el empleo que genera o el poder adquisitivo del agricultor. En el debate se tratará el informe recién aprobado por el Parlamento Europeo en el que se pide, entre otras cosas, que se acabe con la especulación financiera para evitar la volatilidad de los precios que amenaza al sector. Según la Eurocámara, los movimientos especulativos son responsables de casi el 50 por ciento de los recientes aumentos de precios.
Además, se augura un aumento de la volatilidad de los precios de los productos agrícolas y problemas en los mercados por una falta de oferta de materias primas tal y como advierte la FAO que considera “alarmantes” los últimos datos de los precios de los alimentos, que apuntan a una escalada similar a la vivida durante la crisis alimentaria del verano de 2008. Añade que 2010 cerró con 925 millones de hambrientos en el mundo mientras crece exponencialmente la demanda de alimentos en países emergente, sobre todo China y la India.
Ante este panorama, Bruselas se limita a admitir que en estos momentos en los mercados agrícolas hay más incertidumbre que nunca respecto a las oscilaciones de precios, si bien esa inestabilidad se debe a sectores no agrícolas, ligados a otras materias primas como el petróleo.
Como dato a tener en cuenta de la escandalosa evolución vivida en los últimos años del precio del gasoil, en 2004 éste se situó en 0.49 euros por litro, con lo que en los últimos seis años el incremento total se cifra en el 63%. Algo inasumible para el campo, que lleva años perdiendo rentabilidad a causa de este incremento desmedido en los precios. Para la Unió de Llauradors el precio del gasóleo agrícola ha subido un 14% en el último mes y un 42% en un año con lo que ya alcanza el valor más caro de su historia con una media actual de 0,88 euros por litro en el conjunto de la Comunitat Valenciana lo que sin duda contribuirá a empobrecer la renta agrícola.
No obstante, en el informe sobre las perspectivas para los mercados agrícolas de la UE entre 2010-2020 Bruselas prevé una mejora de las rentas agrícolas de aquí a 2020, cuando calcula que superaran en un 20 por ciento los niveles del periodo 2005-2009 tras superar los efectos de la crisis económica, pero asume que los periodos de inestabilidad en los mercados y volatilidad en los precios serán cada vez más frecuentes.
El ritmo de recuperación será muy distinto entre las rentas de los agricultores de los antiguos Estados miembros, entre los que se cuentan los españoles, y los de los nuevos países de la Unión Europea, principalmente los países del este, con una subida del 10 por ciento para los primeros y de hasta el 45 por ciento para los segundos, para quienes las ayudas al productor serán clave ya que también se incrementarán en el mismo periodo. En cualquier caso, la mejoría en las rentas se verá limitada por el aumento de los costes de producción y por lo que podemos ver el gasóleo y derivados del petróleo están mermando la renta de los agricultores sin que Bruselas apoye con ayudas directas.
Desde Asaja se pide una vez más establecer un gasóleo profesional para el sector, ya que actualmente la única medida para abaratar este coste es la devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos y que ya no se aplica la deducción fiscal de la factura del gasóleo, que estuvo vigente durante unos años. Habría que contemplar o la exención del mismo como en pesca o lo mismo que se ha acordado en el transporte aplicando el mínimo permitido por la UE.
Asaja señala una vez más que el incremento en los costes de producción, junto a la volatilidad de los precios y la crisis financiera en general están llevando a los agricultores y ganaderos a que su negocio viva situaciones críticas con muy poco y, en algunos casos, nulo margen de beneficios en sus explotaciones. Esperemos que Bruselas tome cartas en el asunto.

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