martes, 13 de julio de 2010

Campeones del mundo

Por fin hemos levantado la Copa del Mundo. Se lo merecen y nos lo merecemos. Es el premio a una generación de jóvenes sin complejos, que trabajan en equipo desde la humildad y el buen oficio. Y nos lo merecemos en un país demasiado acostumbrado a sufrir por todo sin tener en cuenta su enorme potencial de desarrollo en el umbral de un nuevo tiempo.
Y es que La Roja nos ha dado una soberana lección a patadas hasta meter la pelota entre los tres palos en este histórico mundial de fútbol. Como país debemos estarles agradecidos por las alegrías y tambien por enseñarnos el camino a seguir.
Juntos podemos lograr las metas que nos propongamos y sacudirnos de una vez ese pesimismo latente durante una crisis que nos llegó a golpe de especulación en los mercados financieros y se llevó por delante las ansias del dinero fácil en el sector del ladrillo.
Claro que podemos salir de esta crisis fortalecidos pero debemos quererlo, siendo un equipo y afrontando los problemas sin complejos. Es el caso de una agricultura ecológica en la que hemos alcanzado el liderazgo en Europa y estamos entre las grandes potencias de este mundo globalizado.
Un futuro que debemos mirar con optimismo a base de esfuerzos para conquistar nuevos mercados y hacer valer la excelencia de nuestros productos en el mundo.
Por su diversidad, situación estratégica y buen hacer de nuestros hombres y mujeres del campo, la agricultura española tiene un enorme potencial de crecimiento de futuro si somos capaces de afrontar los retos que plantean estos nuevos tiempos. Retos que hablan del necesario relevo generacional, de hacer rentable una actividad demasiado expuesta a los especuladores de turno y de la valentía necesaria para abordar sus propios canales de distribución en una gran alianza por un comercio justo y sostenible.
La economía verde es el camino de futuro y la agricultura ecológica uno de sus principales pilares.
En esta crisis nos hemos dado cuenta de que el sistema financiero en manos de unos pocos desencadena oleadas de especulación que acabamos pagando todos. Hemos visto que la dependencia del petroleo en manos del cartel desemboca en oleadas de paro cuando las empresas se ven asfixiadas por los vaivenes en los precios de las gasolinas.
En esta crisis hemos aprendido que no se puede vivir eternamente por encima de las posibilidades y que es urgente y necesario que cada euro que sale de nuestros impuestos revierta en la sociedad y no en los bolsillos de unos pocos.
Y en esas estamos, intentando que los presupuestos cuadren, que las economía privadas adelgacen sus cuentas pendientes con los bancos y que quienes representan a los ciudadanos entiendan que no pueden ni deben tener más derechos que a quienes representan.
De esta crisis hemos aprendido que el esfuerzo de nuestros agricultores no puede estar al arbitrio de unos pocos que controlan los canales de distribución en grandes superficies. Hemos aprendido que la unidad de los hombres y mujeres del campo es más necesaria que nunca para hacer valer un sistema que premie el esfuerzo y la calidad de nuestros productos. Es el camino a seguir, y lo conseguiremos frente a quienes enarbolan la bandera de un liberalismo salvaje del todo vale para que ganen los de siempre.
Con el ejemplo de La Roja, desde la unidad, el esfuerzo y el buen hacer conseguiremos lo que nos propongamos y sin duda lo mejor de la agricultura en España esta por venir porque podemos y queremos lograrlo.

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