jueves, 28 de enero de 2010

China, el nuevo liderazgo del siglo XXI

Antes de lo que canta un gallo China se alzará con el liderazgo de la economía mundial. De momento, ha superado a Japón en un año en el que se desplomaban las economías de medio mundo mientras el imperio chino crecía a un ritmo del 8,7% y se alzaba con el segundo puesto en el ranking, tras los Estados Unidos. China desbancará también, en breve, a Alemania como primera potencia exportadora y guarda un as en la manga como dueña de las mayores reservas internacionales del mundo y a la vez el mayor prestamista de Estados Unidos, país acotado por una deuda gigantesca que limita su liderazgo. Mientras Estados Unidos pierde importancia como última gran superpotencia, China asciende como destacado actor en el escenario internacional y hoy está más fuerte que nunca.
Los expertos coinciden en que la crisis económica global ha cambiado la correlación de fuerzas en el mundo a favor de China. Con un impresionante crecimiento económico de 8,7 % la nación asiática ha demostrado que es, pese a sus propios problemas, la nueva locomotora de la coyuntura mundial. Hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus estimaciones sobre la coyuntura económica internacional tras el tirón chino por lo que la economía mundial crecerá un 3,9% en 2010 en lugar de su estimación anterior del 3,1%.
La agricultura ha sido tradicionalmente el pilar económico de China y sigue siendo un sector de gran importancia en su economía ya que sostiene a la mayor parte de la población. De hecho, el Banco de Agricultura de China, una de las cuatro entidades bancarias comerciales de propiedad estatal más grandes del país, concedió el pasado año créditos valorados en 150.000 millones de yuanes (22.000 millones de dólares) a las familias rurales, superando al total de los cinco años anteriores, estableciendo así un récord en la historia de este servicio. China y la UE comparten un interés común en apoyar a la agricultura y el desarrollo sostenible de la economía mundial y ambos deben presionar por un nuevo orden económico internacional en el que prevalezca la cohesión.
Es importante que Europa y China estrechen lazos. Y es especialmente importante que esto suceda bajo la presidencia española de la UE. Para ello es necesario que Bruselas atienda las justas reivindicaciones del campo y se libere a los agricultores de la plaga de la especulación que castiga a los productores para mayor enriquecimiento de unos pocos que controlas las redes comerciales. Es por ello que Europa debe lograr la unanimidad de los Veintisiete para poner en marcha mecanismos para conseguir un reparto equitativo del valor añadido a lo largo de la cadena alimentaria y, sobre todo, para conseguir una contraprestación justa para cada eslabón de la cadena por el trabajo realizado, haciendo un especial hincapié en aquellos eslabones que son más débiles como los productores. Otra de las prioridades de la presidencia española será reforzar el papel de la mujer en el mundo rural. Y el relevo generacional, amenazado ante la falta de expectativas para los jóvenes agricultores. Para ello, la presidencia española va a proponer iniciativas legislativas, por ejemplo para permitir la discriminación positiva en la concesión de ayudas comunitarias para desarrollo rural. España ya ha introducido este tipo de discriminación en los fondos nacionales para financiar seguros agrarios y la ministra española del Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, ha pedido a sus homólogos europeos, como presidenta del Consejo de Agricultura de la UE, que contribuyan a salir de la crisis económica con medidas a escala comunitaria en el sector agrario.
En el Consejo de Agricultura -celebrado el lunes 18 de enero en Bruselas- la presidencia españolas marcó las prioridades en materia agrícola con las que se pretende impulsar el debate sobre el futuro de las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) después de 2013, fecha en la que acaba el actual presupuesto comunitario.
En este sentido, la fortaleza del sector agroalimentario debe ser un objetivo prioritario para lo cual se debe mantener el esfuerzo inversor, su diversificación, abrir nuevos mercados internacionales y luchar contra la especulación que asfixia a los agricultores.
España ha puesto en marcha un observatorio de precios donde ya se están siguiendo 34 alimentos y en la medida que se detecte alguna dificultad en la cadena se podrá buscar las soluciones adecuadas.
Sin duda, la mayor amenaza a la economía mundial es la especulación, la misma que ha arruinado al campo y la que extiende su gangrena por el resto de sectores. China ha logrado evitarla y es hora que los europeos y la nueva administración de Obama tome carta en el asunto.
De hecho, los mercados bursátiles cayeron la semana pasada cuando Barack Obama delineó amplias nuevas medidas de regulación financiera tras comprobar que los ejecutivos de los bancos que recibieron ayuda seguían cobrando ingentes primas y premios por su incompetencia. La meta en la política regulatoria debe ser posibilitar que los bancos quiebren sin poner en peligro el resto del sistema y a la sociedad. La palanca política clave del gobierno debería ser asegurar que las instituciones tengan suficiente capital para reflejar los riesgos que corren y la amenaza que representan para el resto del sistema financiero.ç
Gonzalo Gayo

1 comentario:

Casía dijo...

¡¡¡Ya nos avisaba Mafalda!!!