lunes, 16 de noviembre de 2009

UN NUEVO CAMINO HACIA LA ECONOMIA SOSTENIBLE


Dejamos atrás la recesión pero no así las causas que nos llevaron hace un año a sufrir la primera gran crisis global del siglo XXI. Las principales economías del mundo dejan atrás los números rojos en el crecimiento económico tras haber dejado en la cuneta del mercado laboral a millones de desempleados y una profunda herida que tardará en cicatrizar.
Dejamos atrás la crisis al son de una población mundial que crecerá a un ritmo del 50% en los próximos 25 años y que demandará más bienes, servicios y energía siendo China, India y los paises asiáticos los nuevos motores de este crecimiento. Sin embargo, los grandes mandatarios siguen sin dar respuesta a los grandes interrogantes en el uso de nuevas energias, el cambio climático, las necesarias respuestas de una agricultura que deberá atender a casi 9.000 millones de personas en 2040 y una economía sostenible. Todos ellos son retos ineludibles en este nuevo tiempo.
Es por ello que seguiremos expuestos a nuevas crisis energéticas, hambrunas e incluso a la destrucción masiva de empleo en tanto no sepamos como alcanzar la independencia energética con las energias renovables o el desarrollo de las enormes posibilidades que ofrece la era del hidrógeno e incluso abordar nuevos nichos de empleo que ofrece la economía global.
Tanto la Eurozona como los 27 países de la Unión Europea han dejado atrás las cifras negativas en las tasas de PIB y registra datos de un 0,4 por ciento y 0,2 por ciento de crecimiento trimestral respectivamente. Dos importantes potencias de Europa, Alemania y Francia, han superado la recesión y se encuentran con datos positivos de 0,7 por ciento y 0,3 por ciento respectivamente. Sin embargo, otros grandes de Europa como España y Reino Unido se han quedado atrás con un -0,3 y -0,4 por ciento respectivamente. La UE está saliendo de la recesión y es importante que se articulen medidas que fomenten el crecimiento sostenible y el empleo.
El inicio de esta recuperación se debe principalmente a las mejoras en el comercio mundial y en las condiciones financieras. También la política monetaria y el gasto público están estimulando la actividad. El año que viene, varios factores frenarán el crecimiento y bajará la demanda de bienes y servicios en la UE. Entre esos factores están las tasas cada vez mayores de desempleo y la necesidad de reducir la deuda, tanto de las familias como de las empresas.
Se prevé que en 2010 el desempleo en la UE alcance el 10,25% y el déficit público aumente hasta un 7,5% del PIB. También se espera que los precios al consumo aumenten después de estancarse durante la recesión, pero la inflación aún se mantendrá relativamente baja. Las diferencias de inflación entre países serán menos pronunciadas que antes de la crisis.
No obstante, la recuperación podría acentuarse espectacularmente en los próximos meses, aunque queda por ver si podrá sostenerse, si somos capaces de articular las necesarias medidas de apoyo a una nueva economía que sea lo mas independiente posible de la energia procedente del petroleo.
El viejo continente se sumó a Estados Unidos y Japón en dejar atrás la recesión, aunque a un ritmo menos contundente. La primera economía mundial creció un 0,9% en el tercer trimestre mientras que Japón del 0,6%.
América Latina sale de la recesión y prevé crecer en 2010 un 2,9 por ciento, lo que equivale a unas pérdidas cercanas a los 150.000 millones de dólares. Brasil, reforzado en su posición de locomotora de la región, Chile, Perú, Uruguay y Colombia son los mejor posicionados en la parrilla de salida para alejarse de la crisis.
La solidez de las economías de Asia está liderando la recuperación económica mundial y el crecimiento del PIB de Asia será del 5¾% el próximo año, casi el doble de la tasa de 3% proyectada para el economía mundial. Para mantener estos avances a largo plazo, Asia deberá adaptarse a los nuevos desafíos planteados por la economía de poscrisis.
Sin embargo, Estados Unidos y China, los mayores contaminantes del mundo y que anuncian el inicio de su recuperación apenas han tardado unos días para anunciar el fracaso de la conferencia del clima que se celebrará el mes próximo en Copenhague, lo que sin duda constituye un error histórico y una seria amenaza para el futuro próximo en la economía mundial. Ni China, ni EEUU han aprendido la lección de un año de recesión.
Los líderes de ambos países, apoyados por algunas de las principales naciones emergentes del mundo, han comunicado este domingo en Singapur al Gobierno de Dinamarca que no será posible conseguir en esa ocasión un acuerdo vinculante que permita la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Un gran error que sin duda pagaremos todos.
Dentro de unas semanas se reúnen en Copenhague los principales dirigentes del mundo para pactar un acuerdo que permita un uso racional de los recursos disponibles y el necesario respeto al equilibrio de la naturaleza ante el calentamiento y contaminación del planeta. Un acuerdo que se antoja complicado si seguimos en la senda de los egoísmos que acabaremos pagando a un alto precio.
Gonzalo Gayo

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