miércoles, 1 de julio de 2009

La necesaria lucha contra la desertización



El informe anual Terramed 2009: Nuevas perspectivas para el desarrollo rural en el Mediterráneo, que examina la adaptación de la agricultura al cambio climático, la lucha contra la desertización, y la diversificación de la actividad rural en la cuenca Mediterránea advierte de las consecuencias de la escasez de agua y las sequías en la cuenca mediterránea. El trabajo, elaborado por el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM), repasa la situación de estos 21 países, donde más de un tercio de la población mediterránea (150 millones de personas) vive en el medio rural señala que España sufre una desertización alta en más de un tercio de su superficie y que en apenas una década hemos perdido un 12% de l tierra cultivable. La desertización consecuencia de la erosión ya es un riesgo que existe y que está siendo estudiado en el Ministerio de Medio Ambiente, que está llevando a cabo un Inventario Nacional de Erosión de Suelos (INES) a razón de cinco provincias por año. Ya están terminados los INES de las Comunidades Autónomas de Asturias, Baleares, Cantabria, Cataluña, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja y, posiblemente, toda España esté inventariada en 2012,
La desertización afecta a la casi totalidad de la superficie de siete provincias españolas y dos de ellas muy especialmente y que merecen toda nuestra atención, Las Palmas y Alicante, lo están a un cien por cien. De las 48 provincias analizadas -excluidas las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla- catorce tienen erosionado más de la mitad de su territorio y de ellas, siete presentan niveles por encima del 90 por ciento de su superficie
La desertificación es un problema que nos afecta a todos y amenaza actualmente a la cuarta parte del Planeta. La desertificación afecta directamente a más de 250 millones de personas y pone en peligro los medios de vida de más de 1.000 millones de habitantes de más de 100 países, al reducir la productividad en la agricultura y la ganadería. Además, la mitad de los humedales del mundo ha desaparecido (la mayoría, destruidos en los últimos 50 años) y 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen al año.
España es el país de la Unión Europea con mayor índice de desertización, aunque el país más erosionado del mundo es Madagascar, donde la mayoría de sus masas boscosas ha sido talada por la acción humana. En los países en desarrollo cada habitante consume 10 litros al día, cuando en Europa, por ejemplo, esa cifra asciende a 135 litros diarios.
La falta de agua no sólo genera procesos de sequía y problemas ambientales, sino que causa al año la muerte de unos cinco millones de personas. Un millón de estas víctimas son niños.
En nuestro país el Gobierno acaba de la creación del Observatorio de la Desertificación, como órgano encargado del seguimiento de la desertificación y de las medidas necesarias para su control y la Oficina Técnica de la Desertificación. Además anuncia que se suscribirá convenios de colaboración con las diferentes Comunidades autónomas para la lucha contra la desertificación durante el periodo 2009-2010, para los que aportará 47 millones de euros e igualmente, se están desarrollando actuaciones de reforestación en el marco del Plan E-2009 recogidas en 43 proyectos para la plantación de unos 5 millones de árboles en 5.300 hectáreas.
La lucha contra la desertización debe contar con la a veces distraída atención de las administraciones os ciudadanos así como el abastecimiento de agua de calidad y para todos los españoles. En la España del siglo XXI aun seguimos sufriendo la falta de respuesta y una solución al problema del agua, lo cual genera que mientras la provincia de Alicante espera que se resuelva el problema del agua en Castilla La Mancha se anuncian manifestaciones en contra de un trasvase que es la garantía de supervivencia de toda la provincia y del sudeste español.
Este año se esta actuando sobre una superficie aproximada de unas 5.300 hectáreas, equivalentes a la plantación de unos 5 millones y medio de árboles, para una inversión total en el presente año cercana a los 40 millones de euros, inversión en la que se incluyen no sólo repoblaciones, sino también trabajos complementarios, fundamentalmente tratamientos selvícolas de protección y mejora de la
cubierta vegetal protectora pero que debería centrarse también en las zonas más afectadas y conjuntamente con el problema del agua.
El Programa de Acción Nacional Contra la Desertificación (PAND) aporta un mapa de riesgo de desertificación en España, identificando las áreas de mayor riesgo.
Conforme los últimos datos, España tendría un 17,85% de superficie con riesgo alto y muy alto de desertificación, así como un 19,20% del territorio con un riesgo medio y es por tanto necesario que nos pongamos manos a la obra.

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