lunes, 20 de abril de 2009

RESPUESTAS A LA CRISIS ALIMENTARIA


No habrá una salida a la recesión mundial sin una solución global a la crisis alimentaria. La crisis económica está provocando un recorte de los precios alimentarios, pero este fenómeno es coyuntural, y podría empeorar la situación al debilitar los países en vías de desarrollo y al provocar una baja de las inversiones en agricultura, mientras que el número de personas que padecen hambre es cercano a 1.000 millones, según un informe de la ONU.
Es por ello que la producción mundial de alimentos debe doblarse para 2050 para evitar el riesgo de que la escasez y los altos precios dañen la estabilidad internacional. “Sin intervenciones inmediatas en agricultura y los sistemas de mercado vinculados, la crisis de 2007 se volverá estructural en sólo unas cuantas décadas” ha sentenciado un informe que ha reunido con urgencia a los ocho grandes, los titulares del G8 para tratar la crisis alimentaria.
El terremoto financiero que ha llevado a la recesión a los países mas ricos del planeta no tiene parangón con las devastadoras consecuencias que esta teniendo entre los países mas pobres que soportan el 80% de la población mundial y que apenas dispone del 20% de las riquezas del planeta. Y es que mientras en este primer mundo discutimos cuanto más o menos ricos seremos después de esta crisis, en el tercer mundo, sin alimentos, ni recursos financieros para adquirirlos se cuenta por millones las personas que tienen hambre. La volatilidad de los precios sigue siendo un elemento crucial para la seguridad de los alimentos en el mundo ya que puede condenar a millones de personas a combatir el hambre con más hambre.
El G8 afirma que hay una necesidad de un incremento rápido en la producción agrícola en los países en desarrollo e insta a redefinir el sector agrícola del futuro para garantizar el suministro. La redefinición del sector agrícola del futuro debe garantizar la seguridad alimentaria y evitar el hambre con alimentos sanos y de calidad.
Es necesario pues articular mecanismos que eviten que una vez superada la actual crisis económica, el aumento de los precios de las materias primas alimentarias sea aún más pronunciado que antes, lo que creará graves problemas en los Estados con rentas medio-bajas y con altos niveles inflacionistas, así como un notable incremento de los movimientos migratorios.
Es por ello que el G8 acaba de hacer un llamamiento al mundo para poner en marcha proyectos a corto y largo plazo para luchar contra la emergencia del hambre. Casi mil millones de personas sufren de hambre en todo el mundo y, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen tres millones de muertes de niños nacidos con un peso menor del aconsejable por falta de alimentos durante el embarazo.
En líneas generales, los participantes en la cumbre proponen un aumento de la productividad de los países en desarrollo, un refuerzo de las áreas rurales y una gestión coordinada de la producción internacional para hacer frente al aumento de precios y a la especulación con las materias primas alimentarias. Además, se insta a la protección de la identidad de los productos de todas las regiones del planeta.
Para contemplar el rostro de la pobreza no es necesario ir al tercer mundo, también en nuestras ciudades uno de cada cuatro menores de la Comunitat Valenciana vive en la pobreza, es decir, por debajo del 60 por ciento de la renta nacional media. Esta cifra se ha incrementado en los últimos años como consecuencia, fundamentalmente, de la llegada de inmigrantes que se encuentran desamparados.
En España, el índice de la pobreza infantil relativa alcanza ya el 24 por ciento, lo que significa que uno de cada cuatro niños -en total, 1.800.000- vive en el umbral de la pobreza o en situaciones de pobreza extrema. Del total, un 10 por ciento son niños que viven en pobreza extrema, esto es, por debajo del 40 por ciento de la renta media nacional. Unos datos escalofriantes que sin duda deben suponer una llamada urgente a la solidaridad de todos los ciudadanos para apoyar a las personas que más sufren en esta crisis en nuestras ciudades y en el mundo. Una respuesta que debe contar con el apoyo de las administraciones a la agricultura como sector estratégicos de presente y futuro.
Gonzalo Gayo

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