lunes, 2 de febrero de 2009

ARRIMAR EL HOMBRO PARA SALIR DE LA CRISIS


Corren tiempos en los que están a prueba valores que determinan la valía de los pueblos, más allá del alcance y profundidad de la crisis. La tormenta económica que nos afecta requiere de valentía, solidaridad, muchas dosis de diálogo y acuerdo para que juntos, trabajadores y empresarios, gobierno y oposición, empleados y parados, mujeres y hombres arrimemos el hombro para salir fortalecidos de esta crisis. Esta crisis financiera requiere de medidas que en muchas administraciones se están tomando pero sin duda, lo principal va a ser la unidad y capacidad de esfuerzo de todos para salir de este túnel que nos impone la actual catarsis del sistema financiero. Habrá que trabajar duro, pero también desde la responsabilidad de todos en una crisis que nos viene impuesta por los excesos cometidos durante casi 15 años de un ciclo expansivo que muchos utilizaron para especular hasta poner en jaque la economía mundial.
Es por ello necesario apelar a la responsabilidad de Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y del Gobierno, de empresarios y trabajadores y de los bancos cuya estabilidad es imprescindible, pero también su papel activo para desbloquear una situación de la que ellos son jueces y parte. Es el momento de apoyar a las empresas y las familias, al sistema productivo, a los agricultores, la industria y una construcción responsable desde la exportación y consumo de productos locales.
Frente al pesimismo esta la valentía de saber que saldremos y lo haremos juntos, sin recetas mágicas, sumando esfuerzos y responsabilidades, facilitando el empleo, incrementando las becas, las ayudas al campo, a los ayuntamientos, al sistema productivo sin renunciar al estado de bienestar y convirtiéndolo en punto de encuentro para vencer la crisis. Venceremos a la crisis y saldremos fortalecidos de ella. No les quepa la menor duda, y será antes o después en la medida que juntos arrimemos el hombro, para dejar en el camino a los especuladores que han puesto en jaque los bienes básicos como la energía, alimentos o la vivienda.
Hemos superado otras crisis, peores que esta, para salir fortalecidos y entrar en un nuevo tiempo. A ello nos enfrentamos, poniendo a prueba nuestras capacidades y nuestra forma de ser, sacando a relucir nuestro espíritu de lucha como pueblo y como nación. Saldremos de la crisis, y lo haremos en un nuevo tiempo con profundas transformaciones en la energía, en el reparto de la riqueza y en nuevos sectores productivos que generaran más empleo y de calidad desde la innovación y la investigación.
Estamos en una crisis que depurará los virus parasitarios que han hecho estremecer los cimientos del sistema financiero y las bolsas del mundo entero, y se iniciara la singladura de un nuevo tiempo más prospero donde cada vez habrá menos pobreza en el mundo y una mayor cooperación entre los pueblos.
Hemos sido testigos de otras crisis, e incluso de fraticidas guerras mundiales pero siempre desde la capacidad de sacrificio de los pueblos se supo salir adelante, desde el esfuerzo y la solidaridad de todos, hacia un mundo mejor. En el camino de esta crisis quedarán los especuladores, quienes confundieron la libertad con la avaricia. Caerán los empresarios que solo saben izar las velas cuando sopla el viento a favor y también quedaran aquellos que nunca cesan de chupar de la teta del Estado y a quieres tratan que les envíen el sueldo a casa sin acudir a su empleo o lugar de trabajo. Hoy en la sanidad pública, en el hospital de La Fe en Valencia, un treinta por ciento de la plantilla está de baja a lo largo de todo el año. Una situación que sin duda no soportaría ninguna empresa privada, pero tampoco en la publica.
Vivimos los prolegómenos de un nuevo tiempo en el que no es casualidad la figura emergente de Barack Obama, de los nuevos líderes que cambiaran las conflictos bélicos por el dialogo y las palabras, de un tiempo en el que la mujer sera pieza clave en el liderazgo de la sociedad del siglo XXI.
No es casualidad que hoy esté el petróleo a 45 dólares cuando hemos alcanzado hace menos de un año los 160 dólares el barril porque el mundo es consciente de que son necesarias otras energías que nos haga ser más independientes y prósperos.
Recuperaremos una economía activa, fuerte e innovadora y ahí todos debemos ayudar. Hay que arrimar el hombro para a ayudar y sacar a España de la situación de crisis económica y lo conseguiremos, con optimismo y desde la certeza de que caminamos hacia nuevo tiempo donde se valore el esfuerzo de nuestros agricultores, a los empresarios responsables, a trabajadores comprometidos y a ciudadanos dispuestos a cambiar el rumbo de la historia, en el uso de nuevas energías, de alimentos ecológicos, de exigir la transparencia y eficacia de los recursos públicos en beneficio de todos y una administración al servicio real de los ciudadanos, sin tantos burócratas que hoy son unaa legion desde las administraciones de Bruselas, a Madrid pasando por Valencia.
Es hora de que las administraciones se aprieten el cinturón y asuman que no es posible tantos privilegios para quienes ostentan la representatividad de unos ciudadanos que sufren lo peor de la crisis. Es hora y el tiempo de reducir el gasto superfluo, de suprimir tantos asesores, tanto estomago agradecido a la sombra de un poder demasiado complaciente consigo mismo. Es hora de ahorrar en lo innecesario y de gastar en la mejora de infraestructuras, de los servicios públicos y de apoyar sin reservas el esfuerzo de quienes crean empleo o no despiden. Es la hora de sectores como la agricultura, ejemplo como pocos de esfuerzo, respeto del medio ambiente y motor de riqueza y empleo en todos y cada uno de las poblaciones españolas. Es hora de que todos arrimemos el hombro porque juntos seguro que lo conseguiremos antes incluso de lo que algunos creen.

Gonzalo Gayo

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