lunes, 1 de diciembre de 2008

Respuesta a los nuevos tiempos



Las grandes potencias mundiales anuncian que combatirán la crisis a golpe de talonario, cueste lo que cueste, pero se equivocan. No todo vale para salir del túnel si no se hace antes un análisis en profundidad sobre los errores cometidos en los últimos sesenta años y una adecuada proyección de objetivos hacia el nuevo mundo al que nos dirigimos. La falta de una adecuada respuesta por parte de los países más desarrollados a los grandes retos del planeta ha provocado el colapso de un sistema donde en demasiadas ocasiones ha primado la especulación.
El colapso del sistema financiero no es más que el estallido de una enorme burbuja ocasionada por la especulación que afecta a todos los sectores productivos. ¿Cómo es posible que en los últimos años las entidades financieras hicieran gala de más de un 30% de beneficios cuando el precio del dinero no alcanzaba el 4% en la eurozona? ¿Quién podía imaginar que el precio de cuatro paredes y un techo supusieran casi 20 años del sueldo medio de un joven español? ¿Hasta donde podíamos llegar con el precio de barril del petróleo superando los 160 dólares y con el cartel de que se agotan las reservas para lo que queda de siglo? ¿Por qué siguen las autoridades europeas y nacionales mirando a otra parte cuando se quintuplica el precio en el mercado de los productos agrícolas mientras se paga a los productores que hacen el esfuerzo precios miseria? ¿Hasta cuando esta dispuesto el planeta a aguantar los abusos sobre sus recursos naturales, sobre el equilibrio biológico y natural que garantiza la vida? ¿Cuántas muertes de inocentes son necesarias para que la solidaridad de quienes tienen el 80% de la riqueza la repartan con el 80% de la población que no tiene nada, y de la nada no salen más que para morir de hambre o de enfermedades? ¿Y quien alzará una voz que permita escuchar el silencio de 26.000 niños inocentes que mueren al día por falta de agua, alimentos o una simple vacuna?
Ese es el mundo en el que vivimos, el que algunos pretenden perpetuar con planes anti crisis que enterrarán miles de millones para salvar grandes corporaciones financieras y comprar activos sobrevaluados tras las bendiciones de las cumbres de turno. Pero se equivocan.
La respuesta a los nuevos tiempos requiere de nuevas políticas, nuevos liderazgos y nuevos comportamientos éticos, incluso a nivel global. No saldremos de esta crisis sin el compromiso y una respuesta a las necesidades energéticas que necesariamente pasan por lograr las máximas cotas de independencia energética. El desarrollo de la energía del hidrógeno, pasando por las alternativas y hasta incluso llegar a la nuclear antes que depender de un petróleo que esclaviza y empobrece a las sociedades y es el principal factor del cambio climático.
Además, este nuevo tiempo requiere de una respuesta clara a la mayor tragedia del mundo actual que se llama África, el continente olvidado y condenado a vivir en el hambre, el SIDA y la nada. Una lenta destrucción que contrasta con la codicia de estados y especuladores que compran hoy ingentes cantidades de suelo con los que cultivar los agros combustibles, generar mayores reservas para garantizar sus suministros alimenticios y de papel mientras la mitad del continente se muere de hambre. La ONU ha dado la voz de alerta sobre esta situación en un continente que requiere otras respuestas encaminadas al desarrollo de las personas y de un territorio masacrado por la codicia del llamado mundo desarrollado.
La lucha concertada contra la pobreza y las enfermedades será sin duda una señal de progreso para todos, ya que el desarrollo del llamado tercer mundo será también la garantía de supervivencia del estado de bienestar de los países desarrollados, desde la cooperación. En apenas cincuenta años el mundo en el que vivimos ha multiplicado por cuatro su población y los recursos siguen siendo los mismos, o menos según se mire. El reciclaje será sin duda una necesidad y también uno de los nichos de nuevo empleo, junto al de las energías alternativas, la agricultura ecológica y la cooperación social.
Europa debe ser consciente de su enorme responsabilidad a la hora de garantizar una agricultura europea capaz de hacer frente a cualquier crisis alimentaria futura, con garantías de calidad en sus productos para su población y también para atender la demanda creciente. Bruselas debe brindar un apoyo real a los productores y vigilar a quienes utilizan los productos básicos para la especulación. Este nuevo mundo requiere también de respuestas a los enormes problemas del agua y su suministro, desde la solidaridad, el reciclaje continuo y el uso racional, así como una inmigración que demanda mayor cooperación y desarrollo en sus países de origen.
La actual crisis es la antesala de un nuevo tiempo, que requiere de nuevas respuestas en las relaciones mundiales, en las alianzas para combatir el terrorismo del hambre o la falta de libertad, de personas y de los pueblos. El presidente electo de EEUU, Barack Obama, es sin duda el inicio de una nueva generación de líderes que deberán dar respuesta a los nuevos retos, siendo conscientes de los errores cometidos en el pasado. Obama ha anunciado un plan para crear 2,5 millones de empleo así como una revolución energética con el aprovechamiento de las energías alternativas y el hidrógeno. También anuncia la retirada de las tropas de Irak en un tiempo máximo de año y medio, entre otras medidas como un plan de salud publica en un país en el que hasta morir es un triste negocio. Obama es consciente también de la importancia del desarrollo de una agricultura por su valor ambiental, de desarrollo local y empleo que permita atender las urgencias alimentarias que se desatan en el mundo y hasta que algún día podamos poner fin a las plagas de hambruna.
Son sin duda nuevos tiempos que no solo está en manos de nuestros gobernantes dar respuesta, sino fundamentalmente en nuestros propios comportamientos, en el consumo de agua, de energía, de alimentos saludables, así como la hora de exigir el respeto al medio ambiente e incluso la justicia que merecen nuestros agricultores antes de que sea demasiado tarde.
Gonzalo Gayo

No hay comentarios: